Por un lado, el Tesoro alemán del Gobierno de la canciller Angela Merkel fue incapaz de colocar los 6.000 millones de deuda en bonos a diez años que subastaba, tan sólo consiguió la compra de poco más del 60% y a un interés más alto que en las anteriores ocasiones. Este revés, hasta el momento reservado a los países del sur por su mal manejo de la crisis, pone a Alemania con los pies en la Tierra y la reúne con el resto de países del Euro acosados subasta tras subasta por este mismo hecho. Esto se debe de sumar a las predicciones de los economistas que ven un desplome del crecimiento de Alemania, llegando a estar por debajo del de España, incluso en recesión durante un breve periodo de tiempo.
Por otro lado el Gobierno de la Unión Europea, encarnado esta vez en Jose Manuel Durao Barroso, deja de bailarle el agua al país germano y le planta cara (dentro de lo que puede suponer plantarle cara a Alemania) por su cierre en banda a la creación de los eurobonos. Alemania, junto con otros países como Finlandia y Suiza se niegan en redondo a la creación de estos bonos apoyados, no tan sólo por los países más afectados por esta crisis (España, Italia, Irlanda, Portugal) si no también por países del núcleo duro del Euro: Bélgica, Luxemburgo y, casi inaudiblemente, de algún modo, también Francia, que comienza a verse seriamente acosada por los mercados. Estos eurobonos supondrían un gran paso (de los muchos que se deben de dar todavía) para solucionar el problema de las subastas de deuda de los países. Con estos bonos, sacados a subasta por el conjunto de los países Europeos, se conseguiría paliar la desconfianza de los mercados hacia los países periféricos (una desconfianza retroalimentada por esos mismos mercados) gracias a la gran confianza que aportarían los grandes países y la cohesión de todos los estados; con esto se ayudaría a los países que peor parados están saliendo de la crisis a reducir los altos niveles de interés que se están viendo obligados a pagar por su deuda, y así reservarlo para sus propias arcas lo que ayudaría también a solucionar una de las obsesiones de Alemania, el déficit.Como Durao Barroso decía ayer, Alemania ya se ha visto obligada a ceder por el bien común en muchos temas que se negaba a aceptar, como permitirle comprar deuda a los bancos, crear el fondo de rescate o usar este fondo para rescatar a Grecia, Irlanda y Portugal, tarde o temprano, los eurobonos se unirán a esas decisiones que Merkel veía "extraordinariamente inapropiadas" y que finalmente se han realizado para garantizar el bien de todos los países, y no solo del germano.
Con el consentimiento de Merkel o no, la Unión Europea se enfrentará en el próximo año a un cambio mucho más importante en esta crisis que la creación de los eurobonos; Merkel y Sarkozy asistían hasta el momento como espectadores imperturbables al chorreo de líderes destituidos en las urnas (o no) por su pueblo, en unos meses ellos se enfrentarán a esa prueba a la que llegan con unas perspectivas tan negras como Sócrates en Portugal o Rubalcaba en España, con las elecciones regionales abrumadoramente perdidas por Merkel en pro del SPD y Los Verdes y las cantonales francesas dejando a la UMP de Sarkozy 17 puntos por debajo del PS todo parece apuntar a lo inevitable de un nuevo capítulo de la crisis económica y financiera en Europa. El capitulo en el que los líderes de la derecha, hoy en día reinantes en la inmensa mayoría de la zona Euro, son obligados a dejar paso a una dirección socialdemócrata de la UE y de la crisis que debería dar un enfoque completamente distinto al manejo de la misma y a las medidas llevadas a cabo para paliarlas.
Merkel podrá negarse a lo que le piden desde los demás países, pero no podrá ignorar lo que le impongan sus ciudadanos.
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