sábado, 19 de noviembre de 2011

Que las ansias de futuro no nos hagan renegar del pasado


De sus 11 años como secretario general del Partido Socialista Obrero Español y sus cerca de 8 años como presidente de España quedarán para la historia dos imágenes antagónicas de José Luis Rodríguez Zapatero.
La primera, aquella de 2004 y la campaña electoral de 2008, la del camino de rosas que fue la primera legislatura entre el presidente y el grueso de la ciudadanía, la de los "artistas de la ceja" defendiendo la alegría junto a Zapatero, la de un presidente fuerte, la del presidente más votado en la historia de la democracia y el que llevó al plano laboral de este país a lo más cerca que ha estado nunca del pleno empleo. La imagen de un hombre mirando a millones de personas que creían en él, diciéndoles: "No os fallaré".
Por otro lado está la del Zapatero desde mayo del año pasado hasta hoy, un Zapatero carcomido por la crisis y por la presión de las circunstancias, criticado, incluso insultado, a derecha e izquierda, denostado por un amplísimo sector de su pueblo, un presidente al que su partido casi evita nombrar cara a las elecciones, acosado por el fantasma de los 5 millones de parados. La imagen de un presidente agotado y, aun sin decirlo, deseoso de llegar ya al final, que hace apenas una semana se declaraba como principal culpable de la situación del país.

Y es que no se puede hablar en este país de derechos sociales sin tener en cuenta a José Luis Rodríguez Zapatero.

Comenzando por el principio, por la historia, por la memoria de éste país, por su memoria histórica. Durante la primera legislatura de Zapatero se creó la Ley de Memoria Histórica; a pesar de aquellos que, al mismo tiempo que acusaban al presidente de querer diferenciar entre vencedores o vencidos, afirmaban que el franquismo había sido una época de "gran placidez" o equiparaban a los defensores del legítimo régimen republicano salido de las urnas con aquellos que, mediante un golpe militar y con el apoyo de las armas, sumieron este país en la más absoluta oscuridad dictatorial durante cuatro décadas, a pesar de éstos, digo, se creó una ley que trató de romper esa barrera invisible que hacía intocable el tema de la dictadura franquista y gracias a la cual se seguía (y se sigue) conservando los restos del dictador en un gigantesco monumento al tirano en el que descansa rodeado por aquellos a los que asesinó y por el hijo del otro dictador que le tocó sufrir a España en el siglo XX, José Antonio Primo de Rivera; monumento en el cual, año tras año, se permite a sus rancios seguidores (seguidores del difunto, no del monumento, a pesar de la aclaración no sé que tendría menos sentido) reunirse y cantar, juntos como hermanos, brazo erguido mediante, sus cánticos más que obsoletos.
Con esta ley se establecieron puntos tan sencillos y lógicos como que el Estado ayudaría  a la localización y exhumación de las víctimas de la represión franquista, de aquellas víctimas a cuyas familias se impidió darles una digna sepultura después de fusilarlos; se instaba a las instituciones a retirar los miles de símbolos franquistas (esculturas, nombres de calles, alcaldías honoríficas...) que salpicaban las ciudades y los pueblos españoles aun 30 años después del fin de la dictadura (aun así hoy en día, no sólo no han desaparecido todos estos símbolos si no que algunas calles están siendo rebautizadas con nombres de la dictadura); se disponía la despolitización del Valle de los Caídos y, en este último año, se formó un consejo para decidir el futuro del monumento y la conveniencia de extraer los restos de los dictadores y de los republicanos fusilados. Es decir, mediante esta ley, el gobierno Zapatero se dispuso a limpiar una herida que nunca se ha llegado a cerrar para que pudiera cicatrizar por si sola y aclaró que este país no se puede basar sobre el olvido, el perdón obligado y la amnistía de los golpistas, sin los cuales, no habría ninguna herida que cerrar.

Durante los primeros cuatro años también se creó la archifamosa ley que permitía el matrimonio entre personas del mismo sexo, lo que le valió a Zapatero el reconocimiento del panorama internacional y puso a España en la cabeza mundial de los derechos del colectivo LGTB (tan sólo Holanda, Bélgica y Canadá lo habían aprobado hasta aquel momento). Con esa ley se puso fin a una discriminación histórica y ha permitido que, hasta el día de hoy, más de 20000 parejas homosexuales hayan podido, al igual que cualquier otra pareja, formalizar legalmente su amor mediante la unión en matrimonio. También se legalizaría la adopción de niños por parte de estas parejas. Desde la derecha (Partido Popular, con la honrosa excepción de Celia Villalobos, y Convergència y Unió salvo dos diputados) se votó en contra de esta legalización. ¿Por qué estuvieran en contra del matrimonio homosexual? En absoluto; la verdadera razón es que, en su empeño en convertirse en cruzados en defensa de la Real Academia Española, puesto que la RAE define el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer, los homosexuales no tienen derecho a llamar a su unión matrimonio y, por consiguiente, estos partidos no podían decir "si" a la ley. Conclusión: la RAE tiene la culpa de que votaran en contra.
En el cara a cara del pasado martes entre Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba pudimos escuchar como el conservador afirmaban que en el programa del PP de 2004 estaba recogido el derecho de los homosexuales, no a matrimonio, pero si a las uniones de hecho. Es falso, en el programa del Partido Popular se recogía lo siguiente: "una ley reguladora del contrato de unión civil estable inspirada en los principios de libertad, seguridad jurídica y respeto a la intimidad que ampare las situaciones de las personas que quieran formalizar su convivencia estableciendo los efectos jurídicos que deseen atribuirá la misma"; por ningún lado se menciona, ni las uniones de hecho ni a la personas del mismo sexo. Por otro lado, el PP tiene recurrida esta ley ante el Tribunal Constitucional desde hace años, por lo que es posible que si Rajoy llega a Moncloa no tenga que tocar esta ley pues, con la mayoría absoluta de la que se supone que gozará, al renovar el TC con una mayoría de jueces conservadores, sería este Tribunal el que desactivara la ley.
Incumbiendo también al colectivo LGTB se aprobó la ley de identidad de género por el cual se permitía cambiar el nombre y el sexo en el DNI de las personas transexuales sin la necesidad de operarse.

Se aprobó también la nueva ley de interrupción voluntaria del embarazo en 2009, por la cual esta prestación se volvía pública y gratuita y se permitía el aborto durante las primeras 14 semanas sin tener que alegar un porqué, consintiendo además que las mujeres puedan tomar esta decisión a partir de los 16 años por si solas y sin la necesidad de la aprobación de los progenitores (que con la anterior ley tenían derecho a decidir si su hija tenía o no ese bebé).

Durante los gobiernos Zapatero vieron la luz la ley contra la violencia machista y la ley de igualdad de trato que, junto al primer gobierno paritario de la historia de este país, dieron un gran empujón a la verdadera igualdad entre el hombre y la mujer, aun quedando mucho trabajo por delante. Proporcionaron una mayor protección a las mujeres maltratadas, lo que ha ayudado a disminuir su número y lucharon contra la desigualdad. Aunque el mayor logro en este campo fue el de la creación del Ministerio de Igualdad con Bibiana Aído (la ministra más joven y a la vez más denostada por la derecha en la historia de la democracia) a la cabeza, que impulsó las leyes anteriormente citadas. Desafortunadamente este Ministerio se suprimió convirtiéndolo en Secretaría de Estado e integrándolo en el Ministerio de Sanidad y Política Social tras la reestructuración del gobierno en octubre de 2010.

A pesar de que se haya anunciado a bombo y platillo desde la derecha (y también desde la izquierda, pero con distinta motivación) que el gobierno ha congelado las pensiones durante 2011 (obviando que las más bajas y las no contributivas han seguido aumentando) durante el milagro económico del ex-presidente Aznar las pensiones no subieron más que un 4% de media, durante los 8 años de gobierno socialista han aumentado un 27%.

Zapatero creó la Ley de la Dependencia, proporcionando a discapacitados, ancianos o personas dependientes asistencias tales como servicios de prevención, de teleasistencia y de ayuda a domicilio, servicios de centros de día y de noche, servicios de atención residencial, prestaciones económicas... Esta ley se ha visto torpedeada desde las Comunidades bajo gobiernos de signo conservador llegando a quedar casi desactivada en, por ejemplo, la Comunidad de Madrid. Además, con Zapatero se llevo a cabo el mayor gasto social de toda la historia de España.

Se ratificó el conocido como "cheque bebe" con el cual se abonaban 2500€ a aquellos que decidieran tener un hijo. Esta medida, ideada para aumentar los nacimientos se mantuvo durante 3 años, mientras que la crisis económica lo permitió. En esta ocasión, de nuevo PP y CiU, se abstuvieron, eso sí, en el momento que el gobierno eliminó esta prestación, el PP recriminó al gobierno por haberlo hecho al mismo tiempo que le exigía más recortes.

Además, Zapatero, agnóstico declarado, ha sido el presidente más calumniado y acosado por la Iglesia católica apostólica y retrógrada por encima de cualquier otro (si, sorprendentemente también por encima de Aznar) por su laicismo y por su ímpetu en ordenar el país: el Estado en el sitio del Estado y la Iglesia en el sitio de la Iglesia; y por querer equiparar todas las creencias religiosas, incluso la no creencia.

A esto hay que añadir un aumento en las becas y las ayudas para el acceso a la educación, la ampliación del presupuesto para el I+D+i (Investigación, Desarrollo e Innovación), el regreso de las tropas de Iraq nada más tomar el control del gobierno, la aprobación del Estatut d'Autonomia de Catalunya, la descentralización de ciertas competencias tal y como se establecía en los Estatutos, la creación de la asignatura Educación para la Ciudadanía en cumplimiento con la recomendación del Consejo de Europa en el año 2002 (una asignatura denigrada hasta el infinito por los sectores más conservadores y por la Iglesia por el supuesto papel que adquiere el Estado asumiendo la educación moral de los individuos, o mostrando que pueden existir familias de todo tipo no tan sólo compuestas por un padre y una madre y por su fin laicista)...

A pesar de todo ello la economía ha nublado la mente de los españoles borrando todos los logros sociales del aun presidente Zapatero. Los casi cinco millones de parados y la sensación de que los recortes y las medidas impopulares no han servido para nada han vuelto a la ciudadanía contra su presidente jaleados siempre por la oposición (a izquierda y derecha, como decía al principio del artículo). Tras 3 años de crisis, para saber si estas medidas han servido de algo podemos echar un vistazo a los países periféricos del Euro, a los malintencionadamente denominados PIIGS (cerdos en inglés), Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y "Spain". ¿Que ha sido de ellos? Grecia, cercana a la bancarrota fue la primera en ser rescatada, después vendría otro rescate, el primer ministro Papandreu que recibió una herencia envenenada con las cuentas manipuladas del anterior gobierno conservador se ha visto obligado a dimitir estos últimos días. Irlanda fue la siguiente en caer en este dominó europeo, tuvo que ser rescatada y el presidente, conservador, dimitió. Le siguió Portugal, dirigido por el socialista Sócrates, el rescate se cernió sobre él y Sócrates se vio obligado a dimitir. Italia es hoy el centro de atención de todo el mundo, con todos los niveles a la misma altura que lo estaban cuando los demás países se vieron obligados a pedir el rescate, este país demasiado grande para caer y demasiado grande para ser rescatado está al borde del abismo, Berlusconi anunció ayer su dimisión. ¿Y qué hay de España? La eterna candidata a ser la próxima pieza en caer (se dijo que al caer Portugal faltarían días para que cayera ella, después se dijo que que Italia callera era imposible, y que mucho antes ya habría caído España...) se mantiene todavía de pie, con más de un 20% de paro y una economía que de nuevo está al borde de la recesión, pero, lo importante: todavía sigue en pie; llevando a cabo todas las reformas a las que se ha visto obligado a tomar, Zapatero ha ido alejando a España del abismo consiguiendo terminar con todos los "deberes" mandados desde la UE y Alemania antes de concluir su gobierno logrando que, por primera vez desde el inicio de la crisis, tras una reunión del G-20 España no sólo no fuera el centro de atención si no que no se le mandara ningún "deber" más.
Aun pudiéndole acusar de haber negado la crisis en un principio, de no haber pinchado la burbuja inmobiliaria a tiempo, de tomar medidas duras... Zapatero ha conseguido mantener al país en pié lejos de la intervención y del rescate que tanto le hubiera gustado a la derecha y, si, adelantando las elecciones, nada más y nada menos que 4 meses.

Es por todo ello por lo que no se puede consentir que José Luís Rodríguez Zapatero sea tratado como un paria incluso dentro de su propio partido, por lo que hay que reivindicar su grandísimo trabajo para con los derechos sociales de tod@s l@s españole/as, por lo que luchar por la imagen del presidente más social de la democracia. Es por todo ello por lo que mirando al futuro del 20-N no podemos ni debemos renegar del pasado de los gobiernos Zapatero, porque las crisis económicas tienen un principio y un final pero las leyes y los derechos instaurados, con nuestra defensa, son para siempre. Pasados unos lustros comprobaremos como José Luis Rodríguez Zapatero fue uno de los mejores sino el mejor presidente del país, pasado el resentimiento de la crisis quedará el orgullo de ver todo lo logrado en lo social, en nuestros derechos.

Es por todo ellos por lo que hoy no sólo se puede decir con la cabeza bien alta que se es socialista si no que, del mismo modo, se puede decir: "¡Soy Zapaterista!"

jueves, 10 de  noviembre de 2011


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