lunes, 28 de noviembre de 2011

Rubalcaba presidente y el "¡Viva España!" de Bono

Alfredo Pérez Rubalcaba y Marcelino Iglesias han sido elegidos, por la Ejecutiva Federal del PSOE, presidentes y portavoces de los grupos socialistas en el Congreso y en el Senado respectivamente. A falta de un nuevo secretario general y con el actual preparando las maletas en Moncloa, Rubalcaba será quien replique a Mariano Rajoy en el debate de su investidura como presidente y quien actúe como voz del Partido Socialista en la Cámara Baja, pero con fecha límite. Esta elección como presidente del grupo, que cuenta con el rotundo respaldo de los líderes socialistas, incluida su posible principal rival en las primarias, Carme Chacón, mantendrá a Rubalcaba como portavoz hasta el momento en el que se celebre el XXXVIII Congreso socialista en febrero del próximo año, . A partir de ese momento, los puestos de Rubalcaba e Iglesias se pondrán a disposición del nuevo secretario general (o secretaria), con lo que, puede que abandonen su asiento, o puede que no.
Con la pérdida del gobierno, el presidente en funciones, Rodríguez Zapatero, a punto de abandonar la secretaria general y grabar su nombre en el apartado de ex-presidentes y un Congreso a tres meses vista en el que se producirá la renovación del partido, no había más opción que la del candidato a las elecciones como portavoz provisional del PSOE hasta nuevo aviso.


Al sur de la península y a toro "pasao", José Antonio Griñán, con la vista puesta en marzo, en las elecciones que pueden suponer la culminación del imperio azulón y la pérdida del último bastión socialista, o el fin del castigo al PSOE y el inicio de su recuperación, afirma que, tal vez, el fallo de la candidatura de Rubalcaba fue su imposición como único candidato a las inexistentes primarias a muy duras penas disimulada con la fortuita renuncia de Chacón. Una imposición con la que, aparentemente, todos los líderes nacionales y regionales estuvieron de acuerdo y a la que nadie se negó.


Más arriba y a la izquierda, el a menudo verso suelto Fernández Vara, afirma que "Aunque somos un partido laico, hay algo en lo que nos parecemos a la Iglesia: se está quedando sin vocaciones, en los templos se ve poca gente de menos de 50 años". Al mismo tiempo que se baja del carro de los posibles candidatos ataca esa afortunadamente ya desechada idea de vencer las elecciones a secretario general desde el mismo aparato. Apuesta por una reforma de los estatutos socialistas con la cual los militantes puedan elegir a su dirigente y por una regeneración del partido desde las bases.



En el centro (territorial y, según dicen, ideológico), José Bono afirmaba, en lo que parecía un claro ataque a Carme Chacón que el nuevo líder del PSOE debe de ser un "socialista no dogmático, un español sin complejos, que luche por el partido y sobre todo por los intereses de los españoles" y lo remataba diciendo que el secretario ideal debía de ser aquel al que no le diera vergüenza decir "¡Viva España!"; con esa habitual inquina malamente soterrada de alguno que otro dirigente antiguo  hacia los miembros del PSC, Bono lanzaba así un tiro que pretendía ser anónimo y que le ha salido por la culata, a la posible candidata catalana, la cual, como titular de Defensa y habitual tratante con los ejércitos anda todos los días arriba y abajo con los vivas al Estado en la boca. Y es que como dice Griñán, el origen no hace para nada al líder que necesita el PSOE, si no que lo hace su capacidad para haber ganado en el Congreso.


Mientras tanto, 8 días después de la victoria, el futuro presidente continúa sin dar señales de vida. Con tanto banquero y financiero pululando por Génova habrá que comenzar a temer por el estado de Rajoy, o por el Estado en general.

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