"Ambiguo y decepcionante", "preocupante" y "una forma de contentar a los mercados", ésta es la opinión que ha merecido a PSOE, CiU e IU respectivamente, el discurso de el, en dos días, sexto presidente de la democracia, Mariano Rajoy. En el primer día del debate de su investidura, que culminará mañana, Rajoy ha desvelado por fin, un mes después de ganar las elecciones, algunas de las medidas que piensa tomar.
Hasta 16.500 millones de euros recortará en su afán por conseguir el 4,4% de déficit en el próximo año, para conseguirlo, el presidente del PP no se casa con nada más que con las pensiones, que promete aumentar con los próximos presupuestos, ni una palabra sobre dependencia y, sobre sanidad y educación, todo lo que se ha limitado a decir es que no se ofertarán nuevas plazas de empleo público, es decir, que no se van a contratar nuevos profesores o médicos, no así con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Siguiendo con lo público, Rajoy ha apostado por la supresión de entidades públicas y por la revisión de la gestión de las televisiones públicas.
En lo económico el futuro presidente ha descubierto la panacea al mostrarnos que "el incremento del paro en España se debe,fundamentalmente, a un profundo proceso de destrucción de empleo", por si a alguien le había quedado dudas; eximirá además a las pymes y autónomos de pagar el IVA mientras no se les abonen las facturas pendientes y se abonarán hasta 3000 euros por la contratación del primer trabajador, también ha afirmado que se llevará a cabo una profunda reforma laboral en la que todo parece a puntar a que se introducirán los "Minijobs" (empleos como los actuales a tiempo parcial, pero peor pagados), y antes de Semana Santa se presentarán los nuevos presupuestos, prorrogando los últimos de Zapatero. Los puentes como el vivido hace dos semanas serán cosa del pasado, ya que los días de fiesta se trasladarán al lunes más cercano, y las prejubilaciones se expenderán con cuentagotas.
Por otro lado, se creará un nuevo Bachillerato de tres años y se impulsará el bilingüismo, o trilingüismo en el caso de los territorios con dos lenguas oficiales, entre el castellano y el inglés.
Valiéndose de su mayoría absoluta, el futuro primer gabinete marca Rajoy, renovará finalmente el Tribunal Constitucional (algo que ha impedido durante los últimos años), Tribunal en el que todavía está el recurso de inconstitucionalidad presentado por el PP en contra de los matrimonios homosexuales, sobre los cuales no ha dicho ni una palabra; también se renovará al Defensor del Pueblo, el Consejo de RTVE y el Tribunal de Cuentas.
Además de su clamoroso silencio sobre el futuro de la Ley de Dependencia y de los enlaces entre personas del mismo sexo, Rajoy también se ha dejado en el tintero temas tan candentes como el fin de ETA y el proceso de paz en Euskadi, algo que ha indignado al PNV, el I+D+i y la ciencia, también ha conseguido indignar tanto a CiU como a ERC por no hacer mención sobre Cataluña.
Todos los partidos han criticado el discurso de Rajoy y, el provisional presidente del Grupo Socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, ya ha adelantado su voto negativo hacía Rajoy en la elección del presidente, al que se sumarán, más que previsiblemente, el del resto de partidos de la izquierda. Pérez Rubalcaba a su vez a asegurado que el PSOE llevará a cabo una oposición responsable, algo que el PSOE no llegó a conocer durante los últimos 7 años.
También hoy se ha decidido definitivamente que Amaiur no dispondrá de grupo propio la presente legislatura al volver a votar en su contra los 5 componentes de la Mesa del Congreso del PP, mientras que los 3 del PSOE y el de CiU se han abstenido de nuevo.
Mañana continuará el debate de investidura del presidente que aplicará su rodillo de color azul neoliberal durante los, en principio, próximos cuatro años.
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