Este "nuevo" plan de ataque contra la crisis económica, financiera y de deuda que asola desde hace 3 años a la vieja Europa y a los países del llamado primer mundo, en general, y a los países periféricos del euro en particular con especial inquina, se ha visto respaldado automáticamente en la misma cumbre por 23 de los 27 líderes de los países miembros de la Unión. Por otro lado, Hungría, República Checa y Suecia se comprometían a someterlo a la decisión de sus respectivos parlamentos; estando los tres países gobernados por partidos conservadores como están (y aunque gobernara la izquierda poca o ninguna diferencia habría) podemos aventurarnos a decir que 26 de los 27 acatarán este nuevo acuerdo franco-alemán.
¿Quién es ese miembro restante que no ha aceptado la imposición germana? Como ya contábamos en este blog (http://enblanco-yrojo.blogspot.com/2011/12/cronica-de-una-cumbre-ya-acordada.html) el secreto a voces de las discordancia entre el premier británico, David Cameron, y la histórica reticencia del Reino Unido a verse demasiado involucrado en los temas de la Unión, con las decisiones que Merkozy pensaban tomar, culminaron ayer con la salida del Estado insular de los acuerdos de los 26. Podía pensarse que el conservador Cameron actuaba en defensa de sus ciudadanos, evitando esa austeridad que tan sólo ahogará la economía y matará todo crecimiento económico, pero nada más lejos de la realidad. La City de Londres, uno de los centros especulativos más importantes del mundo, temblaba ante la posibilidad de que la Unión se decidiera al fin a implantar la Tasa Tobin (la cual grabaría toda transacción financiera) por la cual se llegarían a recaudar a nivel europeo hasta 57.000 millones de euros, cifra nada despreciable, de la cual los británicos pagarían 40.000, un 70%. Puede parecer una barbaridad, pero también hay que tener en cuenta que, si Reino Unido es el que pagaría mayor cuantía por esta Tasa se debe a que es el que, con diferencia, más se enriquece.
El miedo a que esto pudiera ocurrir ha llevado a Cameron a postrarse ante la City en lugar de postrarse ante los designios de Merkozy, tanto monta, monta tanto, con la diferencia de que tomando esta decisión se aleja de nuevo de Europa e inclina la balanza hacia ese sector del Partido Conservador que apuesta por la salida de Reino Unido de la Unión Europea.Ni una palabra sobre los eurobonos o cualquier respuesta conjunta de la Unión hacia la crisis, ya que la austeridad y el control del déficit al que estarán obligados los socios europeos queda pendiente de la acción de cada Estado, además, aquel país que sobrepase el nivel de déficit impuesto será castigado con una multa de hasta el 0,2% de su PIB, es decir, que si los países no son capaces de controlar sus deudas se les ayudará endeundándolos aun más.
Por otro lado, Rajoy se lleva su primer varapalo aun sin haber sido envestido todavía, pues su intención de cambiar el porcentaje de votos necesarios para rechazar el uso del nuevo fondo europeo, bajándolo desde el 15% hasta el 10% ni ha inmutado a los líderes europeos. La intención de Rajoy era que España pudiera por si sola vetar el uso de este fondo ya que representa algo más del 10% mientras que con una cota del 15% de votos negativos los únicos que por si solos podrían dinamitar una decisión conjunta serían Alemania, Francia (de nuevo se cubren las espaldas y muestran las opiniones de qué países tienen verdadera importancia) e Italia. Es decir, a estos tres Estados y al señor Rajoy les parece perfecto que no haga falta una unanimidad entre todos los países para tomar esa decisión y que un sólo país no pueda reventarla con su voto en contra, eso si, tan sólo si ese país es de los que no pintan nada, de los que están por estar, no como ellos que tienen que seguir pudiendo decidir por todos los países de la Unión.
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| Alemanía y Francia se imponen sobre Europa |
Después de tres años de no haber obtenido ningún resultado (bueno si, los hemos obtenido, y han sido pésimos) siguiendo el mismo austero, camino podíamos pensar que por fin había entrado en las cabezas de los neocón que la austeridad y el ahorro no resuelven nada, si no que sólo sirven para matar el crecimiento y empeorar la situación y que tan sólo deben de ser usados cuando las economías funcionan a plena potencia y el resultado del ahorro puede servir para movilizar la economía en las épocas de vacas flacas. Pero nos equivocábamos, nos olvidábamos de que estos líderes conservadores tan sólo son capaces de llevar a cabo sus medidas que de nada sirven y que, por mucho que se les muestre, siempre seguirán creyendo que son las idóneas.
La Unión Europea necesita un cambio de rumbo de 180º, un cambio en sus políticas y en su mentalidad, un cambio que llegará cuando se agoten los días que ya tienen contados Merkel y Sarkozy.

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