viernes, 23 de diciembre de 2011

Mucho PSOE por hacer, sí estuvimos allí

En apenas 48 horas, las filas socialistas se han movido para dejar paso a dos manifiestos (aunque los autores del último no quieran que sea denominado manifiesto); uno, dado a conocer hace a penas dos días, supone una reflexión sobre los motivos reales que han llevado al PSOE a sendas debacles el 22M y el 20N, una autocrítica brillante por su casi ausencia hasta el momento, un manifiesto en el que al mismo tiempo que se critican los fallos del último gobierno se aplauden sus grandes logros sociales y se anima a recapitular las lecciones aprendidas de los errores y los aciertos cometidos para construir un nuevo ideario que revitalice y refunde al Partido Socialista, firmado por cuadros tan importantes como los exministros Carme Chacón, Francisco Caamaño, Josep Borrel, Cristina Narbona y Juan Fernando López Aguilar o el expresidente del Senado Javier Rojo.
En el otro, dado a conocer ayer, se ha querido alejar a los exministros estando sustentado por secretario/as de Estado secretario/as generales o subsecretario/as algunos de ellos estrechamente relacionados con Rubalcaba (aunque el propio excandidato socialista no lo ha firmado); en este otro manifiesto (o carta) se ha querido defender la obra del zapaterismo, aceptando que se han cometido errores, pero que han sido mucho más numerosos e importantes los aciertos, que han conseguido mejorar de una forma nunca antes vista la política social de este país, unos aciertos conseguidos como causa primera de la gobernanza del expresidente Zapatero, afeando a quienes han querido renegar de esta figura tras la debacle y afirmando que, si bien los logros fueron hijos de muchos, la derrota lo fue de otros tantos, no sólo de uno.
Estos dos comunicados y el hecho de que Carme Chacón haya sido colaboradora en uno de ellos y del otro lo hayan sido personas muy cercanas a Rubalcaba, a dado alas a la imaginación de los opinadores pintando cada uno de ellos como las dos corrientes internas que previsiblemente se enfrentarán en el XXXVIII Congreso encabezadas por Chacón y Rubalcaba respectivamente; una mirando al futuro y otra al pasado, una criticando los fallos y otra alabando los aciertos.
¿A caso ésto es cierto? Leyendo los dos se puede ver como sendos comunicados aceptan los fallos cometidos y alaban los numerosos logros conseguidos, la figura de Zapatero es clave en los dos, pero ni en uno se reniega de su figura, ni en el otro se hacen oídos sordos a las criticas de sus fallos, tal y como se ha querido mostrar.
La complementariedad de los dos manifiestos y a la vez ellos mismos por separado (ya que en absoluto son antagónicos), debe de ser la línea que siga el PSOE a partir de ahora; una crítica a los fallos cometidos por el último gobierno Zapatero, pero no el ataque y derribo a su figura para poner una nueva sobre sus restos, y una reivindicación y apoyo a los hitos y mejoras logrados, pero no que estos valgan para obviar todo lo demás.
La renovación del PSOE debe de seguir algunos caminos tomados por Zapatero, pero debe de erradicar algunos otros; debe de refundarse netamente en la socialdemocracia, bajo la sombra de un líder conciliador que mantenga unido al partido, a las bases y a los altos cargos, no sólo ha estos últimos, que sea garante del progreso y del ideario de izquierdas que ha caracterizado y debe de seguir caracterizando al PSOE. Debe de resurgir un PSOE que apueste por una democracia interna absoluta, y por una democracia estatal aun mayor de la vivida hasta ahora, que no sólo escuche si no que también actúe guiado por la voz de las bases del partido y de las bases de la sociedad, que sea un partido de izquierdas realista y que a la vez continúe siendo un partido de gobierno. El nuevo PSOE que salga del XXXVIII Congreso socialista debe de saber que hay mucho PSOE por hacer, y al mismo tiempo aceptar que sí estuvieron allí.

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