miércoles, 28 de diciembre de 2011

Sueldos congelados y "violencia en el entorno familiar"

Por primera vez en la historia de la democracia española, un gobierno congelará el Salario Mínimo Interprofesional; después de que durante los gobiernos Zapatero pasara de 451 a 641 euros, el ejecutivo de Mariano Rajoy mantendrá el SMI durante 2012 en el mismo valor que en el año que acaba, 641,4€.
Valeriano Gómez, exministro de Trabajo recomendó la subida de entre un 1,5% y un 2,5% mientras que la propuesta de los sindicatos rondaba el 3% para paliar la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores durante los dos últimos años de crisis, en los que el gobierno de Zapatero redujo la marcha de crecimiento del SMI que hasta entonces había mantenido por causa de la crisis económica, un crecimiento que, durante los primeros 5 años de gobierno socialistas, pretendía alcanzar los 800€ en 2012, y que los sindicatos esperaban que el gobierno del PP retomara. Según la Carta Social Europea el Salario Mínimo Interprofesional debe de alcanzar al menos el 60% del salario medio de cada país, lo que en el caso de España serían unos 1.026€, finalmente ni 800€, ni 1.026€, por primera vez el gobierno mantendrá el salario en el mismo nivel que el año anterior; esto es lo que llegó a los agentes sociales en forma de propuesta, una propuesta que, aceptada por los sindicatos o no, se hará real en el Consejo de Ministros del día 30, cuando esta congelación quede aprobada.
Y no sólo comienza la legislatura con el pie "izquierdo" en economía el nuevo ejecutivo conservador, si no también en cuestión de violencia de género o, como le gusta llamarle a la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, "violencia en el entorno doméstico", que es el término que utilizó al referirse al asesinato a manos de su pareja de una mujer de 33 años el pasado lunes ya que, para la ministra, los nombres dan igual, no así para organizaciones, expertos y partidos políticos de izquierdas, puesto que la violencia no se produce por el entorno en el que el maltratador se encuentra, si no por el género de la persona a la que ataca, por su repugnante sentimiento de superioridad del género masculino sobre el femenino. No es de sorprender este tipo de movimientos desde las filas conservadoras, cuando desde estas mismas filas se intenta equiparar día tras día al machismo, que supone la sumisión de la mujer al hombre, al feminismo, que ni mucho menos supone lo mismo que el machismo pero al revés, si no la igualdad completa y real entre hombres y mujeres, la lucha contra el sexismo y la desigualdad, la lucha contra los que piensan que una mujer tan solo puede ser elegida para un puesto (pongamos, por ejemplo, para ministr@) después de buscar y no encontrar nada entre los hombres, que la paridad es algo superfluo, izquierdista; no es de sorprender cuando, con el cambio de gobierno, hemos pasado de un ejecutivo que se ha mantenido entre la paridad o la diferencia de tan sólo un ministro sobre el número de ministras, a que ni un tercio de los componentes del gobierno sean mujeres o, cuando la nueva alcaldesa de Madrid, Ana Botella, suelta perlas como que "no quiero un mundo en el que las mujeres seamos iguales que los hombres, sino un mundo que se adapte a las necesidades de las mujeres" o para la cual el modelo a seguir por las mujeres es el de la Cenicienta porque "recibe los malos tratos sin rechistar"(sic). No es de extrañar ni nos puede sorprender, porque todos sabíamos quien era quien el 20 de noviembre, lo que no impide que nos podamos indignar y luchar por lo que es justo.

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