lunes, 30 de enero de 2012

Cascos I, el breve

Seis meses y medio ha durado en su puesto el séptimo presidente del Principado de Asturias; el "indignado" Francisco Álvarez-Cascos anunciaba esta tarde la disolución del Parlamento asturiano y el adelanto de las elecciones autonómicas debido a su incapacidad para llegar a un acuerdo con la oposición (PSOE, PP e IU) para la aprobación de los presupuestos de la Autonomía para el presente año (ya que llevan siendo prorrogados los del año pasado, del anterior ejecutivo formado por PSOE e IU, desde que Cascos llegara al gobierno).
El 22 de mayo, en las elecciones autonómicas y municipales, se dio un caso en Asturias hasta el momento nunca conocido por la derecha. Acostumbrada ésta a que fuera la izquierda la que se presentara en forma de dos, tres o hasta cuatro partidos diferentes (véase el caso de Navarra), surgía por primera vez un cisma en el partido hegemónico de la derecha asturiana; veíamos como aparecía un espontaneo interés por parte de Cascos hacia su tierra, intentando que el dedazo popular le apuntara a él como candidato a las elecciones a la presidencia del Principado. El Comité Nacional Electoral del PP se negó, y eligió a Isabel Pérez-Espinosa como candidata con el consecuente berrinche y salida del partido de Álvarez-Cascos. El paso a encabezar la candidatura de Foro Asturias Ciudadano y el traspaso monumental de votantes del PP a este partido fue todo uno, suceso lógico cuando lo único que diferencia a una candidatura de la otra es la cara y no las ideas.
El día de las elecciones FAC se convertía en el partido con más escaños (que no el más votado, pues FSA-PSOE fue el partido que más votos recibió, 140 más que el partido de Cascos), con tan sólo 16 de los 45 pero, junto al PP (10 escaños) sobrepasaba con creces los 19 de PSOE e IU. Ante la incapacidad de la izquierda de mantener su gobierno en coalición, el 15 de julio Álvarez-Cascos era investido presidente de Asturias con los únicos votos a favor de su partido, la abstención del PP (quien se negó a entrar a formar parte del gobierno) y los votos en contra de PSOE e IU. 
Centro Niemeyer
Tras seis meses de gobierno marcados profun- damente por el enfren- tamiento del ejecutivo casquista con la Fundación que dirigía el centro cultural Niemeyer por querer hacerse con el control del centro (disputa que concluyó con la salida de la Fundación de su dirección y el definitivo cierre del Niemeyer quedando en manos del ejecutivo asturiano), ahora es al gobierno de Cascos al que le toca echar al cierre. El infantilismo del PP, negándose a tenderle la mano a un partido al que podríamos llamarle hermano de no ser porque es el mismo pues nada les diferencia más que el nombre, y formar un gobierno de coalición que hubiera durado hasta los próximos comicios de 2015, ha obligado a Cascos a convocar unas elecciones anticipadísimas más que anticipadas.
Ocho meses después de que la derecha venciera en Asturias y 2 después de que lo hiciera en España, los asturianos tienen la oportunidad de elegir un nuevo ejecutivo que no esté condicionado por el "voto de castigo" que marcó las elecciones del 22M y del 20N. El 25 de marzo, coincidiendo con las elecciones andaluzas, los asturianos progresistas podrán optar por conseguir el verdadero cambio, por conseguir lo que algunos comienzan a llamar el "inicio de la reconquista". Aquellos que se escudaron en él "dejemos al PP que tenga su oportunidad" para permitir que la derecha llegará a su gobierno ya no pueden servirse de esa venda para taparse los ojos, ya saben como ha actuado un gobierno de FAC en Asturias y como lo ha hecho uno del PP en el gobierno de España, ya han visto las medidas infinitamente peores que la derecha ha tomado en todo el territorio español.
Javier Fernández
Con un PSOE en plena renovación y que a partir del próximo domingo contará con un/a nuevo/a Secretario/a General y una derecha desenmascarada, la Federación Socialista Asturiana y su secretario general, Javier Fernández, tienen la oportunidad perfecta  para poner en práctica su nuevo discurso e ir a por todas en las elecciones de marzo sirviendo de precedente para lo que podría ocurrir en otros surrealistas gobiernos como el de Extremadura (en el que un PP en minoría gobierna con el respaldo de IU, la cual, al contrario de lo que su versión asturiana ha hecho, si que ha permitido la aprobación de los presupuestos conservadores por medio de su abstención) y del inicio del verdadero cambio que puede verse seguido por una victoria de la izquierda en Andalucía ese mismo día y en Galicia el próximo año (donde gobierna el PPdeG desde 2009 a pesar de que PSdeG y BNG en la oposición sumen casi 10.000 votos más). El PSOE tiene en Asturias la oportunidad de poner en práctica ese ideario de izquierdas y socialdemócrata renovado, que es el verdadero cambio respecto a la política económica llevada a cabo desde el inicio de la crisis, y reforzar desde este territorio su nueva posición volviéndose a convertir en un principal partido de la izquierda que sea creíble, cosa que difícilmente podrá hacer estando en la oposición en todos los territorios. El 25 de marzo el PSOE no sólo se juega el volver al gobierno de Asturias; con unas elecciones andaluzas en las que todos los medios parecen coincidir en dar como vencedor al PPA, el PSOE se juega el enseñar a los españoles la nueva cara de los socialistas, su cambio y renovación y el insuflar nuevas esperanzas a los españoles de izquierdas. El PSOE tiene una enorme e inesperada oportunidad en Asturias que no puede permitirse dejar escapar.

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