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jueves, 29 de marzo de 2012
martes, 27 de marzo de 2012
Y el tsunami se estrelló
Contra todo pronóstico, quitando la razón a todas las encuestas y barómetros de todos los medios, incluso a una izquierda consternada y una derecha eufórica, Andalucía, el último dique de la izquierda, bastión de los socialistas, resistió el pasado domingo 25 de marzo el envite del tsunami neoliberal que ha teñido de azul todo el mapa insular en apenas 10 meses.
10 meses que suponen un periodo doblemente sorprendente, por un lado porque en menos de un año el PP consiguió sacar de todo gobierno, autonómicos y estatal, a los socialistas, amén de las principales ciudades y, por otro, porque en éste mismo tiempo, los conservadores han conseguido acabar con su credibilidad y que el pueblo les de la espalda dejando de creerse sus mentiras (al PSOE también le dieron la espalda los electores, si, pero con la misma crisis económica y con una oposición infinitamente más destructiva, los socialistas tardaron 7 años más en ser sacudidos por el castigo ciudadano).
El 25 de marzo los andaluces daban por cuarta vez con la puerta del Palacio de San Telmo en las narices de Javier Arenas, el eterno candidato a la presidencia de la Junta, el eterno perdedor. Con un PSOE desgastado por 30 años de gobierno en estas tierras del sur, asediado por el escándalo de los EREs fraudulentos (más por el ímpetu de los medios de la caverna y de los populares que por la magnitud real del propio escándalo) y habiendo visto como el partido empezaba a resquebrajarse desde Sevilla con la dimisión de su secretario general a penas 3 semanas antes de los comicios, el PP no sólo no consiguió llegar a los 54/55 escaños que le daban las encuesta más agoreras para con los conservadores (y que se elevaba hasta 57 o 59 entre las filas de éste partido) y que le dejaban a un paso de la mayoría absoluta, si no que, quedándose 5 escaños por debajo del gobierno seguro, perdía más de 160.000 votos respecto a las elecciones de 2008; tan solo 3 de los 9 escaños que perdieron los socialistas andaluces fueron a parar a los populares, yendo los otros 6, como debiera ser natural, a Izquierda Unida.
Éste domingo quedaba también claro que los socialistas cuentan con un suelo de voto amplísimo en Andalucía; en uno de sus peores momentos consiguieron cerca del 40% de los votos que, sumado al 11% de Izquierda Unida deja un Parlamento con 59 escaños de izquierdas con el 51% de los votos y 50 de derechas con el 40,6%, es decir, más de la mitad de los andaluces votaron por los dos partidos de izquierdas así que, si bien el PSOE no ganó las elecciones el 25M (por tan sólo un punto de distancia con el PP), la izquierda en su conjunto si que recibió la confianza mayoritaria para formar gobierno, tal como las encuestas de opinión reflejaban, los andaluces no querían un gobierno del PP a pesar de su "enfado" con los socialistas.
Más peliagudo se vuelve el caso de Asturias; el PSOE, tal como hiciera el 22M, volvió a convertirse en el partido más votado del Principado pero, en esta ocasión, también ha sido el partido que más escaños a conseguido pasando de los 15 de hace un año a los 16 del domingo; lo peculiar de estas elecciones ha sido el dispar resultado dentro de la derecha. Mientras que, igual que con los socialistas en Andalucía, se esperaba una debacle del partido de Álvarez Cascos cayendo desde los 16 hasta los 10 escaños dejando al PP como segunda fuerza política, FAC perdía sólo 3 escaños que pasaban a manos de PSOE, IU y UP&D, dejando al PP tal y como estaba, con los mismos 10 escaños, en el tercer puesto del parlamento regional y permitiendo la entrada del partido magenta, quedando el binomio derechista FAC-PP con 23 escaños y la mayoría absoluta y el de PSOE-IU con 21.
Pero todavía queda juego en el Principado, a 12 horas de que se conozca el resultado del voto emigrante, parece muy probable que los socialistas consigan, gracias a éstos, arrebatarle el último escaño por la circunscripción Occidental al Foro que consiguió este asiento por apenas un centenar de votos de diferencia con los socialistas. En este caso, las fuerzas de izquierda y de derecha quedarían igualadas a 22 escaños cada una dependiendo, inevitablemente, de la lista que el único diputado de UP&D decidiera votar que, de mantener aquello que llevan pregonando desde la convocatoria de las elecciones ("apoyaremos a la lista más votada") debería de favorecer un nuevo gobierno PSOE-IU para el Principado pero, tal y como era de esperar, desde el partido de Rosa Díez comenzaron a retractarse de sus palabras desde ayer, dejando la puerta más que abierta a un gobierno de coalición entre FAC y PP, la base del cual ambos llevan preparando desde hace más de un mes. Asturias vuelve a parecer hoy un territorio de difícil gobierno en el que el nacional-populismo tendrá, posiblemente, la última palabra.
El brío inesperado que ha logrado la izquierda en Andalucía, y la imprescindible unión de ésta para conseguir un hipotético gobierno asturiano vuelve a acercar a PSOE e IU, que deberán unirse para parar los pies a la derecha y comenzarle a hacer retroceder. Esta necesaria unión de la tan dividida izquierda abre un nuevo frente conquistable por la izquierda en el territorio español, el seguro pacto entre PSOE e IU en Andalucía y el posible mismo pacto en Asturias dependiendo de lo que los votos emigrantes decidan mañana, hace que se vuelva a hablar de ese innatural gobierno implícito entre PP-IU en otro de los bastiones socialistas, Extremadura. Comienza hoy a hablarse de una posible moción de censura al popular Monago entre ambos partidos dando paso a un gobierno que debería de haber tenido lugar desde el 22M, un gobierno de coalición entre PSOE e IU que, tal y como decidieron los extremeños, diera la presidencia a la izquierda mayoritaria.
El 25 de marzo el tsunami neoliberal terminó estrellándose contra el último dique de la izquierda, a partir de hoy, sus aguas no harán más que retroceder. El 25 de marzo comenzó la decadencia de la derecha. El 25 de marzo comenzó el resurgir socialista. Próximo destino: Galicia.
El 25 de marzo los andaluces daban por cuarta vez con la puerta del Palacio de San Telmo en las narices de Javier Arenas, el eterno candidato a la presidencia de la Junta, el eterno perdedor. Con un PSOE desgastado por 30 años de gobierno en estas tierras del sur, asediado por el escándalo de los EREs fraudulentos (más por el ímpetu de los medios de la caverna y de los populares que por la magnitud real del propio escándalo) y habiendo visto como el partido empezaba a resquebrajarse desde Sevilla con la dimisión de su secretario general a penas 3 semanas antes de los comicios, el PP no sólo no consiguió llegar a los 54/55 escaños que le daban las encuesta más agoreras para con los conservadores (y que se elevaba hasta 57 o 59 entre las filas de éste partido) y que le dejaban a un paso de la mayoría absoluta, si no que, quedándose 5 escaños por debajo del gobierno seguro, perdía más de 160.000 votos respecto a las elecciones de 2008; tan solo 3 de los 9 escaños que perdieron los socialistas andaluces fueron a parar a los populares, yendo los otros 6, como debiera ser natural, a Izquierda Unida.
Más peliagudo se vuelve el caso de Asturias; el PSOE, tal como hiciera el 22M, volvió a convertirse en el partido más votado del Principado pero, en esta ocasión, también ha sido el partido que más escaños a conseguido pasando de los 15 de hace un año a los 16 del domingo; lo peculiar de estas elecciones ha sido el dispar resultado dentro de la derecha. Mientras que, igual que con los socialistas en Andalucía, se esperaba una debacle del partido de Álvarez Cascos cayendo desde los 16 hasta los 10 escaños dejando al PP como segunda fuerza política, FAC perdía sólo 3 escaños que pasaban a manos de PSOE, IU y UP&D, dejando al PP tal y como estaba, con los mismos 10 escaños, en el tercer puesto del parlamento regional y permitiendo la entrada del partido magenta, quedando el binomio derechista FAC-PP con 23 escaños y la mayoría absoluta y el de PSOE-IU con 21.
El brío inesperado que ha logrado la izquierda en Andalucía, y la imprescindible unión de ésta para conseguir un hipotético gobierno asturiano vuelve a acercar a PSOE e IU, que deberán unirse para parar los pies a la derecha y comenzarle a hacer retroceder. Esta necesaria unión de la tan dividida izquierda abre un nuevo frente conquistable por la izquierda en el territorio español, el seguro pacto entre PSOE e IU en Andalucía y el posible mismo pacto en Asturias dependiendo de lo que los votos emigrantes decidan mañana, hace que se vuelva a hablar de ese innatural gobierno implícito entre PP-IU en otro de los bastiones socialistas, Extremadura. Comienza hoy a hablarse de una posible moción de censura al popular Monago entre ambos partidos dando paso a un gobierno que debería de haber tenido lugar desde el 22M, un gobierno de coalición entre PSOE e IU que, tal y como decidieron los extremeños, diera la presidencia a la izquierda mayoritaria.
El 25 de marzo el tsunami neoliberal terminó estrellándose contra el último dique de la izquierda, a partir de hoy, sus aguas no harán más que retroceder. El 25 de marzo comenzó la decadencia de la derecha. El 25 de marzo comenzó el resurgir socialista. Próximo destino: Galicia.
domingo, 18 de marzo de 2012
Domingo a fondo: Andalucía, Asturias, Francia. Claves de futuro.
La socialdemocracia, a día de hoy, vive probablemente el peor de sus momentos, tanto a nivel nacional como a nivel europeo. Apartada del poder de todos los países que conforman el núcleo de la UE y gobernando en apenas un puñado de estados (Austria, Bélgica, Croacia, Dinamarca, Islandia, Montenegro, Noruega y Serbia, los cuales, a pesar de haber ido incrementando su número en tiempos recientes, siguen representando una ínfima parte de la Unión y una influencia igual de reducida) en una Europa teñida de azul y habiendo perdido desde hace un año todas las cotas de poder en nuestro país en pro de una abrumadora victoria de la derecha, el socialismo se encuentra en un estado latente de oposición siendo visto como colaborador de las políticas neoliberales, a pesar de haber sido un mero ejecutor, en unos cuantos países periféricos, coaccionado por la presión del todopoderoso dúo derechista Merkozy, lo que tampoco justifica la inmediata sumisión a penas sin reparos de los gobernantes socialdemócratas, con excepción de Islandia (país que hoy es referente de TODA la izquierda, parte de la cual obvia convenientemente mencionar el origen socialdemócrata de los políticos que han parado los pies al capitalismo voraz juzgando a su ex primer ministro y dejando caer a sus bancos por elección de la ciudadanía), pero lo explica en gran parte debido al escaso margen de maniobra.
Con una Europa sumida en la mayor de sus crisis económicas desde hace un siglo, tras cuatro años de fallidas y desastrosas políticas capitalistas de recorte y ahorro que lo único que han conseguido ha sido empantanar aun más la situación achicharrando cualquier esbozo de brotes verdes, no podemos caer en la tentación de pensar que todas las balas se nos han acabado y no queda más solución que seguir aplicando las medidas llevadas a cabo hasta ahora para que, como nos han intentado vender, con el tiempo, los sacrificios que debemos realizar por haber estado viviendo por encima de nuestras posibilidades acaben dando resultado, si no que debemos de darnos cuenta de que es el tirador el que está acabado y desfasado, de que se ha agotado un modo de dispararlas, pero todavía queda otro completamente diferente por estrenar. Es el momento de dar una oportunidad que nunca a tenido desde el inicio de la crisis a la socialdemocracia, oportunidad que, hasta la creación de una Europa Federal, sólo podrá llegar con el control del motor europeo, Alemania y Francia.
Desde que el socialista François Hollande saliera victorioso de las primarias de su partido, a encabezado todas las encuestas de intención de voto, tanto en la primera como en la segunda ronda; partiendo como uno de los candidatos más moderados entre todos los que se batían en las primarias socialistas, al convertirse en candidato presidenciable, Hollande ha sabido dar un giro hacia la izquierda (y escenificarlo, lo cual puede resultar aun más importante) incluyendo en su programa temas como la aprobación del matrimonio homosexual, la apuesta por la educación y la reducción de la energía nuclear en cuanto al ámbito francés y la renegociación de los tratados europeos con la canciller alemana, la implantación de los eurobonos y de una agencia de calificación europea y el fortalecimiento del papel del BCE como garante real de la fluidez monetaria de los estados miembros, como una de las dos cabezas de la, por el momento, Europa bicéfala, medidas que, en si mismas, no son la panacea pero si grandes losas que configurarán el camino de la recuperación y el cambio europeo.
¿Y qué hay del socialismo español? El próximo domingo, 25 de marzo, el tsunami conservador llegará al último dique socialista: Andalucía, bastión del Partido Socialista, se enfrenta a unas elecciones en las que parece inevitable, cuanto menos, una victoria abrumadora de los populares que podrá incluso llegar a otra nueva mayoría absoluta autonómica. Desgatado por 30 años de gobierno y por los escándalos de corrupción (magnificados, como no, por la derecha), el PSOE llega casi sin aliento al final de esta carrera lo que no le impide, tal y como analizamos aquí la semana pasada ( http://enblanco-yrojo.blogspot.com.es/2012/03/andalucia-entre-el-absolutismo-y-la.html ) ser el partido mejor valorado entre los andaluces y el que preferirían que continuara gobernando durante otros cuatro años, con lo que los votantes andaluces se debaten entre el dilema de utilizar de nuevo ese castigo al PSOE que tanto mal a producido ya en todo el territorio español confiando en que sean otros los que con su voto permitan la victoria socialista arriesgándose a una posible mayoría absoluta de la derecha, o tragar una última vez con los desfases políticos y apostar por el proyecto de la socialdemocracia manteniendo Andalucía como territorio intocable para el PP.
Con una Europa sumida en la mayor de sus crisis económicas desde hace un siglo, tras cuatro años de fallidas y desastrosas políticas capitalistas de recorte y ahorro que lo único que han conseguido ha sido empantanar aun más la situación achicharrando cualquier esbozo de brotes verdes, no podemos caer en la tentación de pensar que todas las balas se nos han acabado y no queda más solución que seguir aplicando las medidas llevadas a cabo hasta ahora para que, como nos han intentado vender, con el tiempo, los sacrificios que debemos realizar por haber estado viviendo por encima de nuestras posibilidades acaben dando resultado, si no que debemos de darnos cuenta de que es el tirador el que está acabado y desfasado, de que se ha agotado un modo de dispararlas, pero todavía queda otro completamente diferente por estrenar. Es el momento de dar una oportunidad que nunca a tenido desde el inicio de la crisis a la socialdemocracia, oportunidad que, hasta la creación de una Europa Federal, sólo podrá llegar con el control del motor europeo, Alemania y Francia.
Dentro de poco más de un mes, el 22 de abril, llegará la primera nueva oportunidad para la izquierda europea con la primera ronda de las elecciones presidenciales francesas, batalla de la que los socialistas del PS francés vienen saliendo escaldados desde hace 17 años cuando François Mitterrand terminó su mandato en la presidencia, quedando ésta en manos de la derechista UMP de Jacques Chirac hasta el día de hoy con Sarkozy.
Desde que el socialista François Hollande saliera victorioso de las primarias de su partido, a encabezado todas las encuestas de intención de voto, tanto en la primera como en la segunda ronda; partiendo como uno de los candidatos más moderados entre todos los que se batían en las primarias socialistas, al convertirse en candidato presidenciable, Hollande ha sabido dar un giro hacia la izquierda (y escenificarlo, lo cual puede resultar aun más importante) incluyendo en su programa temas como la aprobación del matrimonio homosexual, la apuesta por la educación y la reducción de la energía nuclear en cuanto al ámbito francés y la renegociación de los tratados europeos con la canciller alemana, la implantación de los eurobonos y de una agencia de calificación europea y el fortalecimiento del papel del BCE como garante real de la fluidez monetaria de los estados miembros, como una de las dos cabezas de la, por el momento, Europa bicéfala, medidas que, en si mismas, no son la panacea pero si grandes losas que configurarán el camino de la recuperación y el cambio europeo.
Pero esta última semana algo cambió en los sondeos, por primera vez Sarkozy se ponía por delante de Hollande en la primera ronda, tendencia que se ha mantenido durante toda la semana hasta el 27,5% y el 26,5% a favor del actual presidente que se desprendía este viernes, ¿la causa? la deriva populista y, en algunos momentos, extremo-derechista e incluso racista, que Sarkozy, como todos los líderes de la derecha europea en periodo electoral, ha llevado a cabo en perjuicio de Le Pen. Esta ligera ventaja no ha variado, por el contrario, el designio final de los franceses que siguen ofreciendo 8 puntos de ventaja al socialista en la segunda ronda, una ventaja que (obviando la surrealista contienda entre la derecha de la UMP y la extrema derecha de Le Pen en 2002 en la que centro-derecha e izquierda se unieron para dar la victoria a Chirac con un 82% de los votos) no se veía desde 1988 y que ha llegado hasta los 14 puntos de diferencia de principios de mes, además, un 39% del socialista por un 34% del derechista siguen prefiriendo a Hollande como vencedor al mismo tiempo que un 38% vaticina una victoria del candidato del PS y un 26% la de Sarkozy. La distancia que separaba a ambos candidatos hace dos meses se ha ido acortando pero, a falta de un cataclismo, parece evidente que el próximo habitante del Palacio del Elíseo será François Hollande.
¿Y qué hay del socialismo español? El próximo domingo, 25 de marzo, el tsunami conservador llegará al último dique socialista: Andalucía, bastión del Partido Socialista, se enfrenta a unas elecciones en las que parece inevitable, cuanto menos, una victoria abrumadora de los populares que podrá incluso llegar a otra nueva mayoría absoluta autonómica. Desgatado por 30 años de gobierno y por los escándalos de corrupción (magnificados, como no, por la derecha), el PSOE llega casi sin aliento al final de esta carrera lo que no le impide, tal y como analizamos aquí la semana pasada ( http://enblanco-yrojo.blogspot.com.es/2012/03/andalucia-entre-el-absolutismo-y-la.html ) ser el partido mejor valorado entre los andaluces y el que preferirían que continuara gobernando durante otros cuatro años, con lo que los votantes andaluces se debaten entre el dilema de utilizar de nuevo ese castigo al PSOE que tanto mal a producido ya en todo el territorio español confiando en que sean otros los que con su voto permitan la victoria socialista arriesgándose a una posible mayoría absoluta de la derecha, o tragar una última vez con los desfases políticos y apostar por el proyecto de la socialdemocracia manteniendo Andalucía como territorio intocable para el PP.
También Asturias es de nuevo por cuarta vez en un año territorio electoral; tras el fallido gobierno de Cascos en el que la derecha ha sufrido por primera vez en sus carnes esa bestia negra tan conocida por la izquierda, la de la división fratricida dentro de una misma ideología, los asturianos podrían revalidar de nuevo el gobierno de coalición de la izquierda PSOE-IU que dirigió el Principado hasta el 22-M. Con los socialistas como claros vencedores de los comicios y una Izquierda Unida en efervescencia, el próximo gobierno asturiano queda condicionado por cuan bajo caiga el FAC de Cascos y por la entrada de UP&D en la Cámara regional.
Andalucía y Asturias se erigen pues como territorios impres- cindibles para el socialismo español, la primera porque con el mantenimiento del PSOE en la Junta se podrá poner fin a la imagen de un PP imbatible parándole por fin los pies a la derecha desde 2009 con su primera victoria en Galicia, manteniendo este territorio tras la pérdida de Castilla la Mancha y Extremadura como isla de la izquierda en un mar extremo-neoliberal, y ayudará a mostrar que el retroceso socialista ha tocado a su fin y su renacer ha comenzado y, la segunda, porque reflejaría el estado de la ciudadanía española que queriendo castigar a la izquierda, puso sus confianzas y sus votos en una derecha que no ha hecho más que empeorar la situación radicalizando las medidas tomadas por los antiguos gobiernos socialistas dando rienda suelta a los ataques al Estado del Bienestar que había permanecido inviolable durante los años de dirección del PSOE y que de nuevo desea confiar en la izquierda, además, frente a una posible derrota en Andalucía, Asturias se convertiría en el corazón de la socialdemocracia insular, en el único territorio bajo estas siglas que ayudaría a mostrar a los españoles esa imagen de cambio, de giro hacia la izquierda y de lucha contra la derecha feroz que deben de mostrar y reproducir.
Así como estas dos comunidades son clave para el futuro inmediato del Partido Socialista Obrero Español y para su contemporánea "Reconquista" de nuevo desde el norte, Francia se torna objeto indispensable para la salvación, no del socialismo europeo, si no de Europa, del sueño europeo y de todos y cada uno de las y los europeos. La victoria de François Hollande será el primero de los pasos para acabar con el binomio Merkozy que tanto mal y tan poco ha hecho por Europa barriendo siempre para casa desde que la crisis comenzó. La salida del perro faldero de Merkel del Elíseo liberará a Francia del yugo de subordinación al que el país vecino se ha visto sometido y, la insubordinación que Hollande nos adelanta hacia las políticas económicas potencialmente destructivas ordenadas por Merkel, dará al traste con el proyecto de dominio sobre el resto de "socios" europeos que la alemana viene llevando a cabo y terminará de una vez por todas con las políticas económicas netamente capitalistas que se han aprovechado de la crisis para insuflar esta ideología convertida en táctica económica en los genes de los europeos. La victoria de Hollande no es sólo una victoria para el PS, si no una victoria para toda Europa y el cambio de gobierno en Francia no es sólo un cambio de política para los franceses, si no para todos los habitantes de esta unión de países que en los últimos años a devenido en un conjunto de países subordinados bajo las órdenes del águila alemana y el gallo francés. La caída de Sarkozy y la victoria de Hollande darán paso a un cambio de políticas tanto sociales como económicas en la UE que iniciaran el verdadero cambio hacia un modo de manejar la crisis que no se ha vivido hasta ahora y, la consecuente caída de Merkel en Alemania meses más tarde, llevarán a Europa a un nuevo estadio en el que con la socialdemocracia manejando el timón de Europa los ciudadanos y no la economía pasaremos a ser lo más importante de esta Unión pasando esta última a servir a los primeros, al contrario de lo que ha ocurrido hasta ahora.
Cuatro años de crisis económica en la que nada ha ido a mejor utilizando el rancio recetario de la derecha neoliberal debe de hacer recapacitar a los europeos y dar esa tan merecida oportunidad a la izquierda. Nada cambiará si continuamos aceptando como borregos las mismas medidas que no han servido de nada, la recuperación europea y el fin de la crisis del Estado del Bienestar sólo pueden pasar por una victoria de la socialdemocracia, tan solo los socialistas tienen la llave para parar los pies a los intereses de la economía.
La caída de Merkozy será la salvación de Europa. La victoria de la socialdemocracia será la salvación de los europeos.
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jueves, 8 de marzo de 2012
Andalucía, entre el absolutismo y la coalición
A menos de 20 días de las elecciones andaluzas asoma las orejas el último barómetro del CIS. En lo único que la mayoría se habrá fijado es en los resultados que se vaticinan para el 25-M, pero, más allá de ese 44,9% que se le presume al PP, el 37,7% del PSOE y el 9,8% de IU (lo que dejaría al PP con entre 54 y 55 escaños, es decir, entre la situación de Extremadura y la de casi cualquier otra autonomía española) el CIS revela mucho más de lo que los andaluces piensan de su panorama político.
Como era normal hasta el 22M, era de esperar que el partido que saliera vencedor de estas elecciones fuera el que más simpatía levantara entre los votantes o, cuanto menos, el que mejor pensaran que podría manejar el gobierno pero, como ya nos mostraron las elecciones generales, autonómicas y municipales, en estos comicios no prima la elección de un buen gobierno si no el castigo, concretamente, a los socialistas (PSOE el 20N, PSOE-A el 25M y todas sus variantes el 22M) por los equívocos del expresidente Zapatero.
Así pues, mientras que el PP, el cual, recordemos, se balancea entre la mayoría absoluta y la falta de un diputado para la misma, es visto como el partido más unido para los andaluces (un 29,2% de los populares frente a un 25,7% de los socialistas) el PSOE es considerado por los mismos como el partido que mejor defiende los intereses de Andalucía (32,6% PSOE, 19,5% PP), el que mejor representa las ideas de los andaluces (34,6% PSOE, 20,2% PP), el que inspira más confianza (30,6% PSOE, 23,9% PP, importantísimo y esclarecedor este dato que muestra como los andaluces siguen confiando mucho más en los socialistas que en los conservadores a pesar de los escándalos del caso de los ERE), el que tiene mejores líderes regionales (30,5% PSOE, 24,3% PP) y el que está más capacitado para gobernar, un motivo que, por si sólo, debería de ser justificante de la victoria para el partido mejor valorado que, en este caso, también es el PSOE con un 30,9% a 5 puntos exactos del 25,9% del PP. Es decir, de los 6 apartados en los que los andaluces valoran los distintos niveles de confianza para con los partidos de su región, el PSOE consigue una apabullante victoria en 5 de ellos.
A ésto hay que sumar que, en una escala del 0 (no le votaría nunca) al 10 (le votaría siempre), IU recibe una nota de 2,49, el PP un 3,78 y el PSOE un 4,38, además, respecto a la ideología de los tres principales partidos, de nuevo en una escala del 1 (extrema-izquierda) al 10 (extrema-derecha), IU sería vista como un partido de izquierdas con un 2,5, el PP de derechas con un 7,67 y el PSOE de centro-izquierda con un 4,27, siendo este último el más cercano a la ideología de los andaluces (4,7; centro-izquierda).
Pasando a la parte más puramente electoral de la encuesta, un 30,7% de los andaluces querrían al actual presidente de la Junta de Andalucía, el socialista José Antonio Griñán, de nuevo en el Palacio de San Telmo (sede del gobierno) y un 29,4% preferiría al popular Arenas. Por otro lado, en el electorado andaluz, los socialistas siguen imponiéndose con clara diferencia como el partido que levanta más simpatías con un 37,2% frente al 20,9% de los populares y el 9,1% de Izquierda Unida.
Finalmente, a pesar de que tan sólo un 58% de todos los andaluces con derecho a voto tienen ya decidido su voto y un 16% aun duda (teniendo en cuenta que casi un 8% del total duda entre PP y PSOE y un 4% entre PSOE e IU), de entre todos los entrevistados un 29,6% votaría ahora mismo por el Partido Socialista, un 25,3% por el Partido Popular y un 9,1% por Izquierda Unida, lo que, tras las estimaciones del CIS, se quedaría en los ya citados 37,7%, 44,9% y 9,8% respectivamente.
De esta encuesta se desprende mucho más que el simple hecho de que Andalucía se mueve entre una ajustada mayoría absoluta del PP o un posible gobierno de coalición entre PSOE e IU (o un gobierno del PSOE con el respaldo de IU), se desprende también que los andaluces están dispuestos a darle la llave de su gobierno durante los próximos 4 años a un partido y a unos políticos que (salvo en unión interna), consideran peor en todos los aspectos en pro de los socialistas.
Queda claro que los andaluces siguen confiando mayoritariamente en el PSOE más que en cualquier otro partido después de 34 años de gobiernos de las mismas siglas y a pesar de los últimos y concretos casos de corrupción, prefiriendo un nuevo gobierno suyo.
Pero, si algo muestra realmente esta encuesta, es que los andaluces, por encima del castigo a los socialistas y de la valoración del actual gobierno regional, NO quieren un gobierno del Partido Popular, NO se sienten cercanos al Partido Popular y NO consideran como respuesta a los problemas de Andalucía ni como mejor gerente de la Junta al Partido Popular.
Hace casi año y medio del inicio del castigo a los socialistas (comenzó con las elecciones catalanas, se continuó con las municipales y autonómicas y culminó con las generales) y de la llegada como consecuencia de los populares a presidencias y ayuntamientos sin que esto haya servido para paliar la crisis sino, más bien, para que ésta empeore y para que comience una nueva, una crisis de derechos, libertades y de los social; los andaluces tienen dentro de dos semanas una oportunidad que el resto de los españoles ya no tienen, la oportunidad para reparar en las consecuencias de este castigo y optar por la opción que realmente pueda dar respuesta a esta crisis sin tratar de acabar con los pilares del Estado del Bienestar.
Los andaluces tienen el 25M la oportunidad de frenar el tsunami neoliberal y convertirse en el origen del resurgir socialista y de la izquierda, manteniéndose como bastión de la libertad, la igualdad y el bienestar.
Como era normal hasta el 22M, era de esperar que el partido que saliera vencedor de estas elecciones fuera el que más simpatía levantara entre los votantes o, cuanto menos, el que mejor pensaran que podría manejar el gobierno pero, como ya nos mostraron las elecciones generales, autonómicas y municipales, en estos comicios no prima la elección de un buen gobierno si no el castigo, concretamente, a los socialistas (PSOE el 20N, PSOE-A el 25M y todas sus variantes el 22M) por los equívocos del expresidente Zapatero.
A ésto hay que sumar que, en una escala del 0 (no le votaría nunca) al 10 (le votaría siempre), IU recibe una nota de 2,49, el PP un 3,78 y el PSOE un 4,38, además, respecto a la ideología de los tres principales partidos, de nuevo en una escala del 1 (extrema-izquierda) al 10 (extrema-derecha), IU sería vista como un partido de izquierdas con un 2,5, el PP de derechas con un 7,67 y el PSOE de centro-izquierda con un 4,27, siendo este último el más cercano a la ideología de los andaluces (4,7; centro-izquierda).
Finalmente, a pesar de que tan sólo un 58% de todos los andaluces con derecho a voto tienen ya decidido su voto y un 16% aun duda (teniendo en cuenta que casi un 8% del total duda entre PP y PSOE y un 4% entre PSOE e IU), de entre todos los entrevistados un 29,6% votaría ahora mismo por el Partido Socialista, un 25,3% por el Partido Popular y un 9,1% por Izquierda Unida, lo que, tras las estimaciones del CIS, se quedaría en los ya citados 37,7%, 44,9% y 9,8% respectivamente.
De esta encuesta se desprende mucho más que el simple hecho de que Andalucía se mueve entre una ajustada mayoría absoluta del PP o un posible gobierno de coalición entre PSOE e IU (o un gobierno del PSOE con el respaldo de IU), se desprende también que los andaluces están dispuestos a darle la llave de su gobierno durante los próximos 4 años a un partido y a unos políticos que (salvo en unión interna), consideran peor en todos los aspectos en pro de los socialistas.
Queda claro que los andaluces siguen confiando mayoritariamente en el PSOE más que en cualquier otro partido después de 34 años de gobiernos de las mismas siglas y a pesar de los últimos y concretos casos de corrupción, prefiriendo un nuevo gobierno suyo.
Pero, si algo muestra realmente esta encuesta, es que los andaluces, por encima del castigo a los socialistas y de la valoración del actual gobierno regional, NO quieren un gobierno del Partido Popular, NO se sienten cercanos al Partido Popular y NO consideran como respuesta a los problemas de Andalucía ni como mejor gerente de la Junta al Partido Popular.
Hace casi año y medio del inicio del castigo a los socialistas (comenzó con las elecciones catalanas, se continuó con las municipales y autonómicas y culminó con las generales) y de la llegada como consecuencia de los populares a presidencias y ayuntamientos sin que esto haya servido para paliar la crisis sino, más bien, para que ésta empeore y para que comience una nueva, una crisis de derechos, libertades y de los social; los andaluces tienen dentro de dos semanas una oportunidad que el resto de los españoles ya no tienen, la oportunidad para reparar en las consecuencias de este castigo y optar por la opción que realmente pueda dar respuesta a esta crisis sin tratar de acabar con los pilares del Estado del Bienestar.
Los andaluces tienen el 25M la oportunidad de frenar el tsunami neoliberal y convertirse en el origen del resurgir socialista y de la izquierda, manteniéndose como bastión de la libertad, la igualdad y el bienestar.
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