El 25 de marzo los andaluces daban por cuarta vez con la puerta del Palacio de San Telmo en las narices de Javier Arenas, el eterno candidato a la presidencia de la Junta, el eterno perdedor. Con un PSOE desgastado por 30 años de gobierno en estas tierras del sur, asediado por el escándalo de los EREs fraudulentos (más por el ímpetu de los medios de la caverna y de los populares que por la magnitud real del propio escándalo) y habiendo visto como el partido empezaba a resquebrajarse desde Sevilla con la dimisión de su secretario general a penas 3 semanas antes de los comicios, el PP no sólo no consiguió llegar a los 54/55 escaños que le daban las encuesta más agoreras para con los conservadores (y que se elevaba hasta 57 o 59 entre las filas de éste partido) y que le dejaban a un paso de la mayoría absoluta, si no que, quedándose 5 escaños por debajo del gobierno seguro, perdía más de 160.000 votos respecto a las elecciones de 2008; tan solo 3 de los 9 escaños que perdieron los socialistas andaluces fueron a parar a los populares, yendo los otros 6, como debiera ser natural, a Izquierda Unida.
Más peliagudo se vuelve el caso de Asturias; el PSOE, tal como hiciera el 22M, volvió a convertirse en el partido más votado del Principado pero, en esta ocasión, también ha sido el partido que más escaños a conseguido pasando de los 15 de hace un año a los 16 del domingo; lo peculiar de estas elecciones ha sido el dispar resultado dentro de la derecha. Mientras que, igual que con los socialistas en Andalucía, se esperaba una debacle del partido de Álvarez Cascos cayendo desde los 16 hasta los 10 escaños dejando al PP como segunda fuerza política, FAC perdía sólo 3 escaños que pasaban a manos de PSOE, IU y UP&D, dejando al PP tal y como estaba, con los mismos 10 escaños, en el tercer puesto del parlamento regional y permitiendo la entrada del partido magenta, quedando el binomio derechista FAC-PP con 23 escaños y la mayoría absoluta y el de PSOE-IU con 21.
El brío inesperado que ha logrado la izquierda en Andalucía, y la imprescindible unión de ésta para conseguir un hipotético gobierno asturiano vuelve a acercar a PSOE e IU, que deberán unirse para parar los pies a la derecha y comenzarle a hacer retroceder. Esta necesaria unión de la tan dividida izquierda abre un nuevo frente conquistable por la izquierda en el territorio español, el seguro pacto entre PSOE e IU en Andalucía y el posible mismo pacto en Asturias dependiendo de lo que los votos emigrantes decidan mañana, hace que se vuelva a hablar de ese innatural gobierno implícito entre PP-IU en otro de los bastiones socialistas, Extremadura. Comienza hoy a hablarse de una posible moción de censura al popular Monago entre ambos partidos dando paso a un gobierno que debería de haber tenido lugar desde el 22M, un gobierno de coalición entre PSOE e IU que, tal y como decidieron los extremeños, diera la presidencia a la izquierda mayoritaria.
El 25 de marzo el tsunami neoliberal terminó estrellándose contra el último dique de la izquierda, a partir de hoy, sus aguas no harán más que retroceder. El 25 de marzo comenzó la decadencia de la derecha. El 25 de marzo comenzó el resurgir socialista. Próximo destino: Galicia.

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