martes, 27 de marzo de 2012

Y el tsunami se estrelló

Contra todo pronóstico, quitando la razón a todas las encuestas y barómetros de todos los medios, incluso a una izquierda consternada y una derecha eufórica, Andalucía, el último dique de la izquierda, bastión de los socialistas, resistió el pasado domingo 25 de marzo el envite del tsunami neoliberal que ha teñido de azul todo el mapa insular en apenas 10 meses.
10 meses que suponen un periodo doblemente sorprendente, por un lado porque en menos de un año el PP consiguió sacar de todo gobierno, autonómicos y estatal, a los socialistas, amén de las principales ciudades y, por otro, porque en éste mismo tiempo, los conservadores han conseguido acabar con su credibilidad y que el pueblo les de la espalda dejando de creerse sus mentiras (al PSOE también le dieron la espalda los electores, si, pero con la misma crisis económica y con una oposición infinitamente más destructiva, los socialistas tardaron 7 años más en ser sacudidos por el castigo ciudadano).
El 25 de marzo los andaluces daban por cuarta vez con la puerta del Palacio de San Telmo en las narices de Javier Arenas, el eterno candidato a la presidencia de la Junta, el eterno perdedor. Con un PSOE desgastado por 30 años de gobierno en estas tierras del sur, asediado por el escándalo de los EREs fraudulentos (más por el ímpetu de los medios de la caverna y de los populares que por la magnitud real del propio escándalo) y habiendo visto como el partido empezaba a resquebrajarse desde Sevilla con la dimisión de su secretario general a penas 3 semanas antes de los comicios, el PP no sólo no consiguió llegar a los 54/55 escaños que le daban las encuesta más agoreras para con los conservadores (y que se elevaba hasta 57 o 59 entre las filas de éste partido) y que le dejaban a un paso de la mayoría absoluta, si no que, quedándose 5 escaños por debajo del gobierno seguro, perdía más de 160.000 votos respecto a las elecciones de 2008; tan solo 3 de los 9 escaños que perdieron los socialistas andaluces fueron a parar a los populares, yendo los otros 6, como debiera ser natural, a Izquierda Unida.
Éste domingo quedaba también claro que los socialistas cuentan con un suelo de voto amplísimo en Andalucía; en uno de sus peores momentos consiguieron cerca del 40% de los votos que, sumado al 11% de Izquierda Unida deja un Parlamento con 59 escaños de izquierdas con el 51% de los votos y 50 de derechas con el 40,6%, es decir, más de la mitad de los andaluces votaron por los dos partidos de izquierdas así que, si bien el PSOE no ganó las elecciones el 25M (por tan sólo un punto de distancia con el PP), la izquierda en su conjunto si que recibió la confianza mayoritaria para formar gobierno, tal como las encuestas de opinión reflejaban, los andaluces no querían un gobierno del PP a pesar de su "enfado" con los socialistas.
Más peliagudo se vuelve el caso de Asturias; el PSOE, tal como hiciera el 22M, volvió a convertirse en el partido más votado del Principado pero, en esta ocasión, también ha sido el partido que más escaños a conseguido pasando de los 15 de hace un año a los 16 del domingo; lo peculiar de estas elecciones ha sido el dispar resultado dentro de la derecha. Mientras que, igual que con los socialistas en Andalucía, se esperaba una debacle del partido de Álvarez Cascos cayendo desde los 16 hasta los 10 escaños dejando al PP como segunda fuerza política, FAC perdía sólo 3 escaños que pasaban a manos de PSOE, IU y UP&D, dejando al PP tal y como estaba, con los mismos 10 escaños, en el tercer puesto del parlamento regional y permitiendo la entrada del partido magenta, quedando el binomio derechista FAC-PP con 23 escaños y la mayoría absoluta y el de PSOE-IU con 21.
Pero todavía queda juego en el Principado, a 12 horas de que se conozca el resultado del voto emigrante, parece muy probable que los socialistas consigan, gracias a éstos, arrebatarle el último escaño por la circunscripción Occidental al Foro que consiguió este asiento por apenas un centenar de votos de diferencia con los socialistas. En este caso, las fuerzas de izquierda y de derecha quedarían igualadas a 22 escaños cada una dependiendo, inevitablemente, de la lista que el único diputado de UP&D decidiera votar que, de mantener aquello que llevan pregonando desde la convocatoria de las elecciones ("apoyaremos a la lista más votada") debería de favorecer un nuevo gobierno PSOE-IU para el Principado pero, tal y como era de esperar, desde el partido de Rosa Díez comenzaron a retractarse de sus palabras desde ayer, dejando la puerta más que abierta a un gobierno de coalición entre FAC y PP, la base del cual ambos llevan preparando desde hace más de un mes. Asturias vuelve a parecer hoy un territorio de difícil gobierno en el que el nacional-populismo tendrá, posiblemente, la última palabra.
El brío inesperado que ha logrado la izquierda en Andalucía, y la imprescindible unión de ésta para conseguir un hipotético gobierno asturiano vuelve a acercar a PSOE e IU, que deberán unirse para parar los pies a la derecha y comenzarle a hacer retroceder. Esta necesaria unión de la tan dividida izquierda abre un nuevo frente conquistable por la izquierda en el territorio español, el seguro pacto entre PSOE e IU en Andalucía y el posible mismo pacto en Asturias dependiendo de lo que los votos emigrantes decidan mañana, hace que se vuelva a hablar de ese innatural gobierno implícito entre PP-IU en otro de los bastiones socialistas, Extremadura. Comienza hoy a hablarse de una posible moción de censura al popular Monago entre ambos partidos dando paso a un gobierno que debería de haber tenido lugar desde el 22M, un gobierno de coalición entre PSOE e IU que, tal y como decidieron los extremeños, diera la presidencia a la izquierda mayoritaria.
El 25 de marzo el tsunami neoliberal terminó estrellándose contra el último dique de la izquierda, a partir de hoy, sus aguas no harán más que retroceder. El 25 de marzo comenzó la decadencia de la derecha. El 25 de marzo comenzó el resurgir socialista. Próximo destino: Galicia.

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