jueves, 9 de febrero de 2012

Garzón, el rencor te condena

Y llegó el primer condenado por la trama Gürtel. ¿El cabecilla Francisco Correa?¿Pablo Crespo, cuyas empresas fueron fundamentales en la trama?¿Álvaro Pérez, el "Bigotes", qué tantos "regalos" hizo a cambio de favores?¿Francisco Camps o Ricardo Costa, quiénes tantos regalos recibieron? En absoluto, se ha empezado por quien realmente más daño a hecho con esta trama, por el juez que la instruyó: Baltasar Garzón.
Garzón, el mismo juez que acorraló al narcotráfico, el que investigó el terrorismo de Estado de los GAL orquestado bajo el gobierno de Felipe González, el juez que más ha hecho por acabar con ETA, el que investigo al dictador chileno Augusto Pinochet y al represor argentino Adolfo Scilingo, el que investigó el Caso Pretoria y a Jesús Gil, el que se atrevió a dar voz a las víctimas del franquismo y el que inició la investigación de esta trama Gürtel, la mayor trama corrupta de la historia de este país.
Éste juez Garzón es al que hoy se ha apartado definitivamente de la carrera jurídica privándole de actuar como juez durante los próximos 11 años.
Una condena que llega unas semanas después de que un juzgado "popular" (entiéndase ese popular como se prefiera) considerara libres de cualquier pena al expresidente valenciano Francisco Camps, y al exsecretario general del PP valenciano, Ricardo Costa, dejando como inútiles los días y días de escuchas de conversaciones condenatorias entre estos dos sujetos y el Bigotes, en las que quedaba más que clara su relación de amistad y los sobornos y regalos realizados. Llega además una semana después de que terminara el juicio, también a Garzón, por haberse declarado competente para juzgar los crímenes de la dictadura franquista y unas antes de que comience el tercer juicio por, supuestamente, haber recibido unos cobros del director del Banco Santander por unos cursos impartidos en una universidad estadounidense.
Curioso cuanto menos que, de repente, tres juicios consecutivos se acumulen sobre las espaldas del juez.
¿Alguien, ni si quiera el más ingenuo de los españoles, podía pensar que Baltasar Garzón saldría indemne de estos juicios? Garzón ya ha sido condenado por la trama Gürtel por el Tribunal Supremo (conocido no precisamente por su progresismo o, simplemente, neutralidad), y que duda cabe de que también será condenado en los otros dos; que la resolución haya resultado un escándalo a nivel planetario, no quiere decir que su desenlace se conociera de antemano desde el primer momento. La justicia conservadora, alineada con la política de su misma ralea, ha visto en esas escuchas ilegales (que, desde el fiscal que las aprobó, hasta el juez que las continuó después de que Garzón fuera retirado del caso, curiosamente tan sólo éste último ha sido condenado, nadie más) la oportunidad perfecta para acabar con ese juez que tantos quebraderos de cabeza a dado a la derecha (la misma derecha que guardaba un silencio sepulcral cuando los investigados eran socialistas).
No es necesario ser letrado para darse cuenta de que, en estos tres juicios no se juzgan las malas acciones que haya podido cometer el juez Garzón, si no que se juzga al juez, a su figura, es decir, con estos juicios no se trata de castigar la presunta prevaricación o los presuntos cobros, no, con estos juicios se quiere acabar con la carrera jurídica del juez Garzón.
¿Y por qué ahora?¿Por qué en sus casi 30 años como magistrado justo ahora la caverna se lanza en bandada a  la yugular del juez? La respuesta es obvia, Garzón se ha ha atrevido a juzgar a dos de los pilares intocables del reaccionarismo español: el Partido Popular, y el franquismo.
No es sino de una hipocresía rampante las palabras del PP afirmando que respetan todas las sentencias ¿a caso alguna vez el PP no ha puesto el grito en el cielo y ha intentado pararlo a toda costa, cuando se ha investigado a alguno de sus integrantes? Y ¿quién puede dudar que para esta derecha cavernaria el "no abrir heridas" consiste en, "nosotros atacamos a la República porque fue muy mala y vosotros no decís nada sobre el franquismo porque es mejor olvidar"? El PP, quien todavía no ha renunciado al franquismo del que llegó su fundador, y el Tribunal Supremo, donde acabaron muchos de los jueces del TOP (Tribunal de Orden Público) franquista, no podían permitir que, de una vez por todas, se acometiera la cauterización de esa herida para posteriormente cerrarla, mediante el juicio a los asesinos y el reconocimiento a las víctimas, una herida que hoy se encuentra más emponzoñada que nunca por esa misma derecha que 40 años después mientras con una mano sigue impidiendo que los hijos, nietos y bisnietos de los que lucharon por la democracia republicana y fueron asesinados en el intento recuperen los restos de sus antepasados porque, eso es "reabrir viejas heridas", con la otra mantiene protegido al Valle de los Caidos y al tirano que en él descansa impidiendo que se acabe por fin con esa oda al franquismo.
Con este ataque al juez Garzón se quiere hacer callar a los millones de españoles que alzan su voz porque por fin llegue la justicia reparadora a este país que acabe con la impunidad del franquismo que otorgó esa nuestra tan modélica transición española. El ataque de esta justicia que, como dijo Iñaki Gabilondo, no está ciega sino tuerta, ya que por el ojo derecho ve perfectamente, no es más que la enésima muestra de que el franquismo sigue gozando de los mismos privilegios de siempre y de que la derecha no tiene ninguna intención de permitir que por fin se haga justicia.
El juez Garzón ha sido quien ha sufrido las consecuencias de lo que miles de españoles le pidieron, pero no es el único afectado. Todos los españoles demócratas, que realmente deseamos el cierre de esa herida, que deseamos basar nuestro futuro sobre la justicia y no sobre el olvido forzado, debemos de salir a la calle para gritar contra esta nueva injusticia, contra esta nueva mordaza que se nos quiere poner a todos los ciudadanos; que quede claro quien defiende la democracia y la justicia, y quien el regimen fascista y su recuerdo, que no se piensen que con el fin de Garzón las exigencias ciudadanas van a cesar, que no se piensen que con ésto ningún otro juez se atreverá a abrir diligencias contra los crímenes de la dictadura franquista y de la Guerra Civil. Que se enteren de que no era Garzón quien estaba detrás de esas investigaciones, sino el pueblo soberano español.
Que se enteren de que no es Garzón, somos todos.

sábado, 4 de febrero de 2012

Comienza la transición socialista

Alfredo Pérez Rubalcaba se convierte hoy en el sucesor de José Luis Rodríguez Zapatero en la Secretaría General del PSOE con el respaldo de 487 delegados, frente a los 465 que han apostado por la candidatura de Carme Chacón.
Tras una campaña que no ha sido todo lo idílica y fraternal que se quiere hacer ver (como no podía ser de otro modo viviendo el PSOE su momento más crítico), se abre un nuevo tiempo en el PSOE. La era Zapatero toca hoy a su fin y nace una nueva, la de la transición socialista.
El 22 de mayo y el 20 de noviembre del pasado año, el Partido Socialista salía escaldado a todas las escalas, como nunca antes, de unos comicios municipales, autonómicos y generales, reducido al principal partido de la oposición a gobiernos absolutos del PP (o ni si quiera eso, como es el caso de Cantabria) o al socio menor de un par de gobiernos (Canarias y Navarra) en lo autonómico, y al PSOE más reducido en número de escaños en la historia de la democracia, en lo estatal. Con tal panorama no es de extrañar que surgieran desde las bases socialistas una multitud de voces que exigieron un volantazo hacia la izquierda del partido, una profunda renovación y una ruptura con la política económica llevada a cabo durante los últimos años por el gobierno de Zapatero defendiendo en todo momento los grandes logros y avances sociales logrados por el mismo, desde estas filas se apostaba por comenzar con esa renovación y ese espíritu de cambio desde el primer momento, que el giro se hiciera notar desde el minuto uno. Frente a esta posición surgió la de quienes apostaban por una transición en el partido, tras el batacazo electoral optaban por una toma de las riendas del PSOE por parte de alguien ya consagrado en él, por alguien con demostrada experiencia en la política que llevara al partido por una senda en la que se le reconstruyera sin rupturas bruscas, que no veían necesaria la renovación de caras pues el PSOE seguía siendo el mismo.
Así, convocadas las elecciones a Secretario General, surgirían las candidaturas de Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba, la primera defendiendo la idea de la renovación y el cambio, apoyada por la corriente Izquierda Socialista, por el exsecretario general Josep Borrell, o por los líderes autonómicos de Castilla la Mancha y Cataluña, y el segundo apostando por la transición, respaldado por el expresidente Felipe González y por los exministros Trinidad Jiménez, Valeriano Gómez o Ramón Jáuregui.
La campaña electoral se desarrolló con varios golpes duros, como el uso de los orígenes catalanes de Chacón para desacreditarla desde las filas rubalcabistas, y con una tensión interna en aumento que llevó al bochornoso ataque entre compañeros de las bases socialistas en las redes sociales.
Con datos internos de ambos candidatos dándoles la victoria a cada uno respectivamente por diferencias de  100 votos en el caso de Rubalcaba o 50 en el de Chacón, los medios apostaban por un resultado muy ajustado e imposible de predecir. A diferencia de los inicios de la campaña en la que la victoria de Rubalcaba se daba por segura, Chacón avanzó abriéndose un importante hueco recopilando el apoyo mayoritario de las federaciones socialistas más numerosas (Andalucia, Cataluña, Madrid y Comunidad Valenciana) que le llevaron desde la clara derrota de hace un mes, a la posible victoria de esta mañana.
Finalmente, tras sendos discursos apasionantes dignos de los más grandes políticos de la izquierda española, en los que las referencias a las revisiones de las relaciones con la Iglesia o del Concordato con el Vaticano directamente (éste último por parte de Rubalcaba) fueron los momentos que más aplausos levantaron entre los asistentes, la votación de los 956 delegados daba la victoria a Rubalcaba por un estrechísimo margen de un 51,16% de los votos convirtiéndole en el nuevo Secretario General de los socialistas.
Con la sombra de unas heridas internas entre los socialistas que pueden tardar mucho tiempo en cicatrizar y la idea de la irrelevancia del partido planeando sobre el XXXVIII Congreso, vence hoy la opción de la transición. El PSOE y su nuevo Secretario General afrontan desde hoy la ardua tarea de ponerse en pie, limpiarse el polvo y volver a poder mirar a la cara a todos los españoles en general y a los progresistas en particular, llevando a la mayoría natural de este país que representan estos últimos a volver a confiar en el partido. El Partido Socialista debe de reconstruirse y sólo lo conseguirá con el apoyo de todos los militantes; chaconistas y rubalcabistas deben de volver a ser lo que eran, no sólo un mes atrás, si no desde hace casi 10 meses cuando Zapatero renunció a una tercera candidatura para las elecciones generales: simplemente socialistas; socialistas que luchan por un ideario común de izquierdas y socialdemócrata teniendo muy en mente aquellos cuya candidata no ha vencido, que la designación de Pérez Rubalcaba como Secretario General no supone una nueva candidatura suya a las elecciones generales de 2015, en las que Carme Chacón podrá convertirse finalmente en la candidata del PSOE.
El Partido Socialista no puede permitirse estar desunido, desmembrado y enfrentado en peleas internas, y España y los españoles, aun con un PP absoluto, no pueden permitirse un PSOE noqueado. Un partido como el PSOE va mucho más allá de su secretario general, un partido como éste se fundamenta en su ideario, un ideario que los militantes, simpatizantes y votantes socialistas deben de defender esté quien esté a la cabeza del partido. Es el momento de luchar por este partido histórico, por su ideario socialdemócrata y por el bien del país con el futuro inmediato de las elecciones andaluzas y asturianas muy presente.