Hablo de derecha catalana porque no puede caber en la izquierda ese sentimiento nacionalista, de superioridad sobre el resto de pueblos, de querer vivir mejor (supuestamente) a costa de "dejar tiradxs" al resto de españolxs en lugar de luchar juntxs por un mañana mejor, de colocar por delante un Estado propio a una Sanidad, Educación y servicios sociales de calidad. No, la izquierda es internacionalista o no es izquierda, a la izquierda de cualquier lugar tanto le preocupa el bienestar de un/a trabajador/a catalán/a, como el de unx castellanx, el de unx suecx, como el de unx peruanx. La izquierda que olvida el internacionalismo está olvidando su alma.
Y ahí están las derechas, usando el sentimiento patrio de sus ciudadanxs, lanzándolxs unxs contra otrxs para tapar así sus vergüenzas, su corrupción, su desprecio por todo lo social, sus recortes. Tratando de hipnotizar, con el ondear de las banderas, a unxs ciudadanxs que, de otro modo, nunca les votarían o se lo pensarían dos veces.
Y ahí están, lxs catalanxs y el resto de españolxs, olvidando que todxs estamos en el mismo barco, el de un pueblo que lucha contra la crisis, contra la decadencia de la política, que lucha por mejorar sus condiciones de vida o, al menos, porque no empeoren más. Olvidando que un pueblo sólo gana cuando vive, convive y lucha unido, que un Estado propio no te libra de la derecha corrupta y antisocial que te ha estado robando, degradando tus servicios públicos y recortando tus derechos (tanto encajan en este molde el Partido Popular como CiU), que desear sinceramente la independencia no supone odiar a quien se queda al otro lado de la frontera, ni ese deseo debe de ser respondido con odio por tener un sentimiento, porque ese sentimiento no ataca a lxs españolxs, no ataca a "España", como español reniego de sentirme atacado por lxs independentistas, igual que reniego de que ellxs se sientan atacados por desear que se queden, que no formen nuevas fronteras. Ese sentimiento es legítimo y democrático y como tal se debe de respetar, lo cual no es incompatible con combatirlo desde la lógica y no desde el resentimiento, desde las palabras y no desde las banderas, desde el aprecio como iguales ciudadanxs del mundo, no como pueblos enfrentados.
Seamos capaces de ver que el pueblo catalán, como cualquier pueblo, debe de tener el derecho a decidir su propio futuro, en una urna en la que sean ellxs quienes voten, no en un referéndum en el que toda España decida el porvenir de Cataluña sabiendo ya desde el primer segundo que su resultado será el mismo que negarles el referéndum. Dejemos de odiarnos aduciendo que es el otro el que nos odia, dejemos de creer y de apoyar a aquellxs políticxs que quieren que estemos enfrentadxs por su propio beneficio, que quieren ganar dándonos un enemigo en vez de dándonos una esperanza.
Sean capaces de ver lxs catalanxs que somos mayoría lxs que deseamos que se queden no para que no "se rompa España", para que estén tan mal como nosotrxs, para que no mejoren sino para poder seguir peleando juntxs por el bien de todxs, para no hacernos, unxs y otrxs, más pequeños en un mundo cada vez más globalizado en el que se debe de tender a la unión y al derribo de fronteras y no a la creación de unas nuevas.
Sepamos vender y creernos la necesidad de un pueblo español unido desde A Coruña hasta Barcelona y desde Cádiz hasta Bilbao al igual que defendemos la necesidad de una Unión Europea: por la ilusión de vivir juntxs por un mañana de esperanza conjunto, por hacer fuerza de la unión, por querer ver prosperar a esxs hombres y mujeres iguales que nosotrxs del mismo modo que prosperamos nosotrxs y no por querer verles hundirse más hondo de lo que nosotrxs lo estamos.
Ondeemos juntos la bandera de un mundo más unido, más igual, en vez de las banderas de la desunión y la desigualdad. O dejemos de lado las banderas, mirémonos a la cara y digámonos clara y conscientemente: "nos necesitamos".
@DaniBernad

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