miércoles, 11 de noviembre de 2015

Bienvenidos al sur

Partido de izquierda gobernando
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Con la llegada del 2016, podríamos asistir a la reaparición de un fenómeno nunca visto en los últimos 30 años. Un fenómeno que se dejó ver por última vez el 6 de noviembre de 1985. Cuando Europa estaba partida por un muro. Cuando Alemania estaba dividida en dos. Cuando la URSS aún persistía (aunque a duras penas). Cuando el neoliberalismo de Reagan y Thatcher asolaba los derechos y las libertades de lxs trabajadorxs y sus servicios sociales. Tenemos que retrotraernos tres décadas para recordar un episodio que podría repetirse el nuevo año: un sur europeo gobernado por las izquierdas.

Sobra decir que la situación europea e internacional, política, económica y social no tienen comparación entre aquel 6 de noviembre de 1985 cuando Mário Soares abandonaba el Palacio de São Bento, residencia oficial del Primer Ministro portugués, y nuestro presente. Entre los actores de este efímero prodigio, junto al portugués Soares, teníamos a Felipe González en España, Andreas Papandreu en Grecia, Bettino Craxi en Italia y François Miterrand en Francia. Ése fue el último momento en el que el Palacio de São Bento, el Palacio de la Moncloa, Megaro Maximou, el Palazzo Chigi y el Palacio del Elíseo estuvieron habitados por la izquierda. Socialistas todos ellos.

También sobra decir que, entre aquellos Presidentes y Primeros Ministros de izquierdas y sus sustitutos a 2015, ha llovido mucho. Bettino Craxi lideraba entonces Italia como cabeza del extinto y corrupto Partido Socialista Italiano, con apenas un 11,4% del voto, apoyado por la primera fuerza: la también extinta y no menos corrupta Democracia Cristiana. Una alternancia, según dictaba el pacto entre ambos partidos, para evitar un gobierno del potentísimo Partido Comunista Italiano. A día de hoy, el socialdemócrata Matteo Renzi, líder del Partido Democrático, domina el panorama político italiano desde su gobierno, al frente de una coalición mayoritaria de izquierdas. Considerado como uno de los primeros ministros más estables y apoyados del país de la bota, está llevando el timón de las reformas para posibilitar, de una vez por todas, la gobernabilidad del país. Y parece que no le va mal: todos los sondeos le dan como primera fuerza.

De izda. a dcha. Mario Soares, Fraçois Miterrand, Bettino Craxi y Felipe
González
En Grecia, Andreas Papandreu y su PASOK, por él fundado, ostentaban una mayoría absolutísima con cerca del 46% del voto popular. Tras treinta años, después de que el hijo (Yorgos Papandréu) acabara con el partido del padre, el PASOK boquea tratando de sobrevivir con poco más del 6%. En su lugar, es la 'socialdemocratizada' "izquierda radical" de SYRIZA la que ocupa su lugar como primera fuerza de la izquierda y el controvertido Alexis Tsipras quien le sustituye en el gobierno de la mano de la derecha nacionalista, protegido bajo el ala de gran parte de la socialdemocracia europea.

Miterrand pasaría a la historia como el primer socialista en llegar a la Presidencia francesa en la Quinta República y como el presidente que, con sus 14 años al frente del país, más tiempo ocupó el puesto. François Hollande podría pasar a la historia, más que seguramente, como el presidente francés que más rápidamente desencantó, desilusionó y falló a quienes le sirvieron como bases para auparle al Elíseo. A aquellas gentes de izquierda que, dentro y fuera de las fronteras del hexágono, vieron en el socialista el contrapeso imprescindible a la derecha europea, encabezada ferozmente por la canciller Merkel. Hundido en las encustas y valurado como el peor presidente desde la II Guerra Mundial, Hollande será tal vez recordado en la historia como quien llevó de nuevo al Partido Socialista a los oscuros tiempos de 2002, cuando la derecha se batió con la extrema-derecha por el poder. Aún hay tiempo para evitar que así sea.

Tanto ha llovido desde entonces que España y Grecia todavía tardarían un par de meses en formar parte de la Unión Europea.

En Portugal comenzó el final de este breve dominio (poco más de dos años) de la izquierda sobre el sur europeo. De cinco socialistas gobernando Grecia, Portugal, Italia, España y Francia. Menos aún duró la única vez que dos socialistas han coincidido al mando de las dos potencias europeas: la convivencia entre socialdemócratas en el poder en Alemania con Helmut Schmidt y Francia con Miterrand se reduce a menos de 17 meses en toda la historia. Y, tras Francia, Italia y Grecia, será Portugal quien, dentro de muy poco, se convierta en la penúltima pieza que se tiña de rojo. La penúltima pieza para volver a una situación igual pero completamente diferente.

Tras muchas dubitaciones, la izquierda lusa ha sabido estar a la altura que requería el momento
Catarina Martins (Bloco de Esquerda) y António Costa (Partido Socialista)
firman su acuerdo.
histórico. Después de los rumores por parte de todos los actores que indicaban que un pacto de izquierdas era inviable, sin embargo, Partido Socialista, Bloco de Esquerda, Partido Comunista, Verdes e incluso el único diputado animalista, se han unido para derribar al gobierno minoritario de derechas. Aún sin tener Passos Coelho la mayoría parlamentaria, el presidente conservador de la República, Cavaco Silva le había encargado la formación de gobierno, de forma completamente irresponsable, partidista e injusta. La izquierda al completo ha sabido dejar de estar ciega, después de 40 años de enfrentamiento fratricida y pasar a acordar, ceder y usar la palabra para hacer valer su amplia mayoría absoluta en escaños y también en votos (toma nota, Artur Mas) y llevar al gobierno al socialista Costa con un acuerdo de gobierno a tres bandas.

Y, tras la pieza lusa, sólo falta aquella que más cerca nos toca para lograr de nuevo ese repóker de izquierdas. El 20 de diciembre, las elecciones generales españolas colocan a Pedro Sánchez como el candidato con más posibilidades para ocupar el Palacio de la Moncloa. Resulte el Partido Socialista primera o segunda fuerza (por mucho que le duela y que lo intenten Metroscopia, TNS Demoscopia y sus medios contratantes, el partido naranja no va a saltar de la nada a la medalla de plata), con C's presuntamente cerrado en banda en su negativa de apoyar a Mariano Rajoy para mantenerse en el gobierno y, como han demostrados los pactos territoriales y el día a día político, el líder socialista es el actor político español que más bandas tiene abiertas para hablar y acordar. Y no es un tema baladí el del consenso, máxime viendo como se vaticina la conformación del próximo Congreso. No obstante, todo está por decidir en los 40 días que restan hasta los comicios.

François Hollande y Pedro Sánchez
De ser elegido finalmente Sánchez como séptimo presidente de la democracia española, la izquierda europea se encontraría en una situación inédita para cambiar por fin de raíz en lo que se ha convertido el sueño de la Unión Europea. De darse la situación, Hollande tendría el respaldo político y territorial del que no ha disfrutado hasta el momento. Recordemos que, cuando Hollande llegó al gobierno, la derecha o los tecnócratas gobernaban Alemania, Italia, España, Portugal y Grecia. Apoyo más que suficiente como para sustituir al alemán como motor del cambio europeo. Un fuerte respaldo para la creación de una Europa social, una Europa por y para las personas, que avance en su forma federal y en su unión política y no sólo económica. Que sea referente mundial, como no debería haber dejado de serlo, por sus servicios sociales, por su calidad de vida, por la convivencia entre sus gentes. Una Europa cuya alma y vocación humanista no vea en lxs refugiadxs sirixs y de demás nacionalidades un problema, sino una oportunidad para ayudar, para crecer, para poner en práctica su fraternidad fundacional.

François Hollande, Matteo Renzi, Alexis Tsipras, António Costa y Pedro Sánchez. Cinco nombres que pueden dar un vuelco histórico a la realidad europea. Cinco nombres que pueden crear por fin un potente frente de progreso que introduzca, 7 años después, una nueva forma de entender y actuar contra la crisis económica, que frenen el austericidio. Cinco nombres que pueden devolver la dignidad y el orgullo a la Unión Europea en el panorama internacional y la ilusión, los derechos y las libertades perdidas a sus ciudadanxs.

2016 puede ser el año en el que digamos a Europa y a todo el mundo, después de treinta años, ¡bienvenidos al rojo sur!

François Hollande, Matteo Renzi, Alexis Tsipras, António Costa y Pedro Sánchez.

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