Hace unos días saltaban las alarmas en la prensa. Notición
inesperado y novedoso: el presidente de un país democrático se reúne con los
líderes de los principales partidos del país para escuchar y tratar propuestas
sobre uno de los mayores problemas del estado desde la llegada de la
democracia, la posible autodeterminación de uno de sus territorios. ¿Suena igual de ridículo leyendo que escribiendo
que esto sea noticia, que en una democracia parlamentaria suene a novedad que
por primera vez en cuatro años Rajoy y el PP recurran a la palabra en vez del rodillo de su mayoría absoluta?
Resulta lamentable y muy esclarecedor de la forma
autoritaria de actuar de este gobierno que realmente lo sea. Desde diciembre de
2011, el debate constructivo, el escuchar la opinión y propuestas del resto de
fuerzas, el sentarse a hablar como si en una democracia viviéramos… brillan por
su ausencia. El diálogo se ha visto sustituidos por el hacer de una mayoría absoluta
ciega y sorda a lo que la calle y el resto de fuerzas políticas han tenido que
decir. Una mayoría absoluta que durante
toda la legislatura ha rehuido la más mínima concesión para llegar a algún tipo
de acuerdo en ninguna materia.
Pero parece ser que ahora Rajoy ha decidido cambiar su forma
de actuar. Ha comenzado a escuchar, a hablar, a abrirse a comprender al resto…
¿por qué? No hace falta tener un alma muy maquiavélica ni ser excesivamente
intrépido para aventurar que hay dos cuestiones detrás de este cambio de
actitud:
1. Este lunes se ponía punto y final a la décima
legislatura de la democracia, ergo vivimos en una campaña electoral continua desde
hace semanas (se podría decir que desde el minuto uno hemos vivido
con un gobierno en campaña electoral sin descanso). No
es casualidad que, en tiempo de campaña, momento en el que toca vender al mejor
postor/votante la imagen del partido y del candidato, al PP y a Rajoy les dé
por presentar una imagen dialogante, de apertura. Una imagen que además enlace con el
futuro inmediato que se abrirá tras el 20D de puzzles, alianzas y diálogo
continuado si se quiere aspirar a algo en esa España. Más aún, si el PP quiere aspirar
a poder pactar un gobierno o un apoyo con/de Ciudadanos.
2. Durante décadas, al PP no se le ha dado nada mal
ni ha tenido ningún reparo en jugar al juego de enfrentar al resto de España
contra Cataluña para ganar votos, de hacer campaña contra Cataluña para ganar
en el resto del país, le ha ido bien realmente en este juego pero, al igual que con la ruleta
rusa, le ha ido bien hasta que ha llegado a la bala. Pero no era la cabeza del
PP la que estaba apoyada en la boquilla de la pistola. El PP apretaba el
gatillo y la cabeza de la convivencia entre españolxs, del encaje de las diferentes regiones, es la que ha sido volada. Ahora el juego se le ha escapado de las manos al PP. Después de tensar la cuerda durante lustros se han encontrado con un Artur Mas y una Convergencia tan acuciados por la corrupción y por las vergüenzas políticas que ha decidido vender su alma al "diablo" de la independencia a cambio de pasar de president apestado por su ciudadanía por sus recortes antisociales y por la corrupción de su partido, a mártir ante los ojos de lxs catalanxs para que se escuche su voz. Además, al PP le ha salido un claro competidor naranja en el ala derecha del tablero político que puede absorber,en la vertiente nacionalista española, tanto en Cataluña como en el resto de España, los resultados de esa tensión a propósito creada. Es decir, el juego se ha terminado para el PP y ahora se enfrenta a un escenario que, se esperara o no, le importara o no le importara causar con su irresponsabilidad habitual e histórica, es mucho más grande que él y hace imprescindible un entendimiento entre todas o la mayoría de fuerzas nacionales. Un pacto de Estado para intentar arreglar el desaguisado por él (principalmente) formado. El PP causa el mal y ahora recurre al resto de fuerzas para intentar darle solución.
Y hasta aquí los posibles y más que factibles porqués del cambio de actitud de Rajoy y el PP. No es algo para aplaudir, ni por lo que felicitarles, puesto que este diálogo llega años tarde. Tal vez, posiblemente, gran parte de este problema se podría haber solventado antes de nacer si se hubiera comenzado a hablar antes, desde un principio. Si el diálogo entre Madrid y el resto de capitales del Estado, entre ellas Barcelona, pero no sólo Barcelona, fuera constante y no sólo se diera cuando toca a ver a cambio de qué me das tu apoyo, Un diálogo constructivo, de entendimiento y no de intercambio de cromos e interesado. Entonces la situación actual sería muy distinta ¿cuántas veces durante la legislatura se ha reunido Rajoy con lxs presidentxs autonómicos?¿cuánto tiempo desde la última imagen de un presidente del gobierno reunido con lxs presidentxs regionales, sin importar su color, para solventar los problemas de España y lxs españolxs como único objetivo?
Un país se hace grande cuando es capaz de entenderse y escucharse. Que por hablar no quede en este país, busquemos solución en conjunto a los problemas y dejemos de buscar problemas para generar una solución egoísta y particular. Hablemos, que está permitido y nos es ya imprescindible.




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