Bastantes meses antes de que termine el proceso de primarias y caucus, cuando sólo han participado cuatro Estados en esta carrera, parece ya inevitable que Trump sea el candidato.Después de los procesos de Iowa, New Hampshire y el más reciente en Carolina del Sur, que Trump perdiera en el primero y se quedara con el 32 y el 35% de apoyos en los otros dos, hizo (querer) pensar a los "anyone but Trump" (cualquiera menos Trump), que el magnate xenófobo tenía un techo electoral que no superaría esas cifras. Pero ese sueño ha volado por los aires en Nevada.
Con el 100% recontado, Trump se ha llevado el 45,9% de los votos, es decir, casi uno de cada dos.
Podríamos pensar que, bueno, es mucho pero es menos de la mitad y que, dando por descontada la retirada de Kasich y Carson después de sus penosos resultados que les impiden derrochar la multimillonada que el SúperMartes requerirá (como escribía Roger Senserrich en su interesante análisis, ¿qué clase de persona sigue financiando la carrera hacia la nominación de Carson?), bastaría con que, o bien Cruz o bien Rubio, se retiraran para quedar en una carrera de uno contra uno en la que, uno de los dos cubano-americanos, aglutinara todo el voto anti-Trump.
Sí, suena fácil y bonito. Pero no lo es. Después de que Cruz ganara el caucus de Iowa y de que Rubio superara todas las expectativas quedando a escasos votos de Trump, los dos han quedado virtualmente empatados en las dos últimas elecciones (22,5% para Rubio y 22,3% para Cruz en Carolina del Sur y 23,9% para Rubio y 21,4% para Cruz en Nevada), ¿cuál de los dos va a ser el que decida retirarse voluntariamente para impedir la victoria de Donald por amor al GOP, a EEUU y al mundo en general?
| Imagen obtenida de The Guardian |
Para ponerlo más "interesante" aún, la gran mayoría de elecciones republicanas están basadas en el principio de "winner takes it all" (el ganador se lo lleva todo), es decir, que no vale quedar segundo porque, tanto Rubio con su 22,5%, como Carson con su 7,2% se llevaron los mismos delegados de Carolina del Sur: 0. No vale con quedar segundo aunque la distancia con el primero sea de un 0,001%. Sólo importa ganar. Y, con Trump sumando casi la mitad de los apoyos, sólo se puede arruinar su victoria prácticamente segura superando ese "casi". Es decir, tres de los cuatro candidatos no-Trump se tienen que retirar y tienen que hacerlo antes del 1 de marzo.
¿Por qué antes de esa fecha? El 1 de marzo es el "SúperMartes", en el que están en juego nada menos que 12 Estados, quien gane en esos Estados ya tiene la mitad de los delegados necesarios para conseguir la nominación del GOP. Con lo que, con la mitad del voto con Trump y la otra mitad dividida entre Rubio y Cruz y yendo a parar todos los delegados al candidato más votado, tras haberse destruido la "teoría del 35%", o Cruz o Rubio se retiran esta semana o Trump es ya imparable.
De no retirarse uno de los dos, no sólo debe de preocuparse el Partido Republicano porque ése vaya a ser su candidato, o EEUU porque pueda ser su presidente, sino que debemos de ser toda la humanidad quienes temamos que alguien como Trump llegue a convertirse en el líder de la primera potencia mundial. Un personaje xenófobo, machista y populista (en el sentido peyorativo europeo, no en el sentido norteamericano de cercanía al pueblo) que, en uno de sus mítines en Las Vegas, se permitía el descaro de mandar a Seguridad a expulsar a un veterano de guerra que llevaba una pancarta contraria a su islamofobia con un simple "echadlo" o que, ante otro chico contrario a sus propuestas presente allí, además de ordenar que lo echaran, se permitió fanfarronear ante las miles de personas que abarrotaban el recinto afirmando que lo que le apetecía no era echarle, sino pegarle un puñetazo y que, en sus tiempos, ese chico no hubiera salido de allí acompañado de Seguridad, sino que hubiera salido en camilla (sic). Declaraciones y escenificaciones que son imposibles no asociar con el matonismo del partido neonazi griego Aurora Dorada, por no retrotraernos a tiempos de odio y represión más antiguos y alemanes.
| Imagen obtenida de The Guardian |
Podemos seguir esperando hasta el próximo martes a que se dé el improbable milagro de que Cruz o Rubio se retiren y creer que, el apoyo popular de todos los candidatos retirados, fuera a ir a parar al que quedara frente a Trump sin excepción. Mientras tanto, también podemos pensar que esto pone en bandeja la elección de noviembre para Hillary Clinton o para Bernie Sanders, ya que es imposible pensar que el pueblo estadounidense, por supuesto el demócrata, pero también gran parte del republicano, dejen a un personaje como Donald pisar la Casa Blanca.
Sí, podemos pensar eso, como también pensamos un día que Trump no tenía ninguna oportunidad.

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