El Congreso de los Diputados cuenta con 350 diputadxs. Para elegir al nuevo presidente, es necesaria la mayoría absoluta de la cámara, es decir, 176 votos. Para salir elegido dos días después, basta con una mayoría simple, es decir, más votos positivos que negativos.Separando a los partidos que obtuvieron representación en las elecciones en bloques ideológicos tenemos:
-Bloque de derechas: PP-123, C's-40, DiL-8, PNV-6, CC-1. Total: 178.
-Bloque de izquierdas: PSOE-89, Podemos-65, ERC-9, Compromis-4, IU/UP-2, Bildu-2, NC-1. Total: 172.
Luego, hablando estrictamente en el eje izquierda-derecha, la derecha contaría con una mayoría absoluta en el Congreso.
Pero en la España de 2016, con Cataluña iniciando su "desconexión" unilateral del resto del Estado, no se puede hablar sólo en este eje, también hay que tener en cuenta otros. Por ejemplo, el eje independentista-unionista(o no independentista,al menos):
-Derecha unionista: PP-123, C's-40, PNV-6, CC-1: Total: 170.
-Derecha separatista: DiL-8. Total: 8.
-Izquierda unionista; PSOE-89, Podemos-65, Compromis-4, IU-2, NC-1. Total: 161.
-Izquierda separatista: ERC-9, Bildu-2. Total: 11.
Con esta división, ningún bloque tendría una mayoría absoluta para elegir a un candidato a presidente en la primera ronda, pero sí que habría una mayoría relativa en la derecha unionista.
¿Termina aquí el pesado ejercicio de suma y resta? No, aún habría que hacer una división más. Entre los partidos a los que la justicia ha señalado como corruptos hasta la médula y que han tenido a la ciudadanía en la calle durante años por sus políticas antisociales y los que no. Con esta última división nos quedaría:
-Derecha unionista corrupta y antisocial: PP-123. Total: 123.
-Derecha unionista no corrupta: C's-40, PNV-6, CC-1. Total: 47.
-Derecha separatista corrupta y antisocial: DiL:8. Total: 8.
-Izquierda unionista no corrupta: PSOE-89, Podemos-65, Compromis-4, IU-2, NC-1. Total: 161.
-Izquierda separatista no corrupta: ERC-9, Bildu-2. Total: 11.
Finalmente, nos encontramos con que el bloque predominante es el de la izquierda no imputada ni con la ciudadanía en contra, pero con una mayoría simple, a 15 escaños de la absoluta, a la que la suma del resto de partidos podría tirar cuando quisiera. Luego, ¿quién puede pactar con quién?Es comprensible que, con Cataluña en pleno proceso independentista, para Pedro Sánchez, como encargado de formar gobierno, no sería una opción el pacto con las fuerzas independentistas, lo que excluye a ERC, DiL y Bildu. Excluidas del pacto, lo cual es muy diferente de quedar excluidas del diálogo pues, si se pretende dar solución al "conflicto catalán" por medio de la palabra, son las fuerzas con las que hay que dialogar.
Por otro lado, después de 4 años de rodillo del Partido Popular, que han concentrado a toda la oposición, a izquierda y derecha, parlamentaria y extraparlamentaria, en su contra, así como a gran parte de la población y, con nuevos casos de corrupción saltando a cada día (recordemos que el PP tiene a todxs salvo uno de sus concejales en Valencia, la tercera ciudad española, imputadxs y a su exalcaldesa durante más de dos décadas en el punto de mira), se puede ver como lógico que es el propio PP el que se excluye, por la vía de los hechos, del pacto con el resto de fuerzas y el que autocoloca un cordón sanitario a su alrededor mientras se niegue a regenerarse y a afrontar su tremendo problema con la corrupción.
Hasta aquí todo fácil, excluidas las fuerzas imputadas y las independentistas, tan solo quedaría excluir a las diferenciadas ideológicamente.. Pero, lamentablemente, este pasos no es tan sencillo ni factible, ¿por qué? Calculemos de nuevo. Con esta última división, sumando a los noes de PP, ERC, DiL y Bildu los de C's, PNV y CC, nos encontraríamos con una mayoría más que absoluta de 189 votos, frente a los otros 161 de PSOE, Podemos, Compromis, IU y Nueva Canaria.
¿Qué otras opciones quedarían llegados a este punto de rechazo a la candidatura de Pedro Sánchez? Serían dos. Una, que Mariano Rajoy tomara el relevo en el intento por formar gobierno, lo cual nos llevaría al mismo punto pues, como mucho, contaría con sus 123 votos positivos y la abstención de los 40 de C's o, aunque en un improbable caso C's votara a favor, serían 163 votos contra los otros 187 del resto de partidos que ya han adelantado su negativa a Rajoy y a este PP. Y la otra opción sería una repetición de las elecciones en el mes de junio que, según todas las encuestas, nos volverían a situar en la casilla de salida del 20D, escaño arriba, escaño abajo, pero con la misma imposibilidad para formar gobierno según este sistema de bloques.¿Cuál sería entonces la solución menos mala? Vayámonos al botón de "deshacer" el último movimiento. Descontando la división entre los bloques por ideología, tenemos a dos grupos no separatistas, que no están corrompidos desde la raíz y que no generan un rechazo absoluto por el resto de fuerzas. Esos serían PSOE, Podemos, Compromis, IU y NC por un lado y C's, PNV y CC por el otro. Además, entre estos dos bloques ya existen precedentes de pactos territoriales: el PSOE gobierna Andalucía gracias al apoyo de C's, el PNV rige todas las instituciones vascas con la colaboración necesaria del PSE-EE y CC tiene un presidente canario gracias a que el PSOE es su socio menor en el gobierno (menor en escaños, hay que recordar que el PSOE fue la primera fuerza en votos en las Islas, pero la segunda en escaños pero, aún así, cedió la presidencia), es decir, el PSOE, encargado de formar gobierno, funciona como correa de transmisión entre ambas secciones.
Con esta suma tendríamos el mágico resultado de 208 diputados o, si C's y CC se abstuvieran, 167 votos a favor, 41 abstenciones y 142 votos en contra: ¡din din din!¡gobierno!
¿Problema? Que hemos dejado fuera el juego de los vetos entre ellos que se llevan los partidos. El principal escollo para conseguir el resultado arriba mencionado son dos vetos: C's veta un gobierno que incluya a Podemos y Podemos veta un acuerdo en el que se pueda ver envuelto C's. Ambos dos impiden gobierno y nos abocan a elecciones.
Como mencionaba en posts anteriores, el PSOE tiene en sus manos el cerrojo del gobierno, pero no tiene ya la llave de la gobernabilidad, sino que la tienen estos grupos con sus vetos.
No es comprensible que ningún partido nos vuelva a llevar a las urnas para que todo siga igual, pero hay posiciones más entendibles que otras. C's, cuyo electorado proviene casi netamente de votantes descontentos con el PP, es decir, de derecha y centro-derecha, tendría muy complicado explicar a su base que permitiera un gobierno de la izquierda en su conjunto con PSOE-Podemos-IU, mientras deja a la derecha en la oposición. Por otro lado, desde Podemos fue donde surgió la proposición/imposición de un gobierno tripartito si el PSOE quería contar con sus votos para la investidura, de cualquier otro modo, votaría en contra pero, un gobierno de estas características, contaría con una mayoría absoluta de votos en contra (los 181 ya anunciados de PP, C's, ERC, DiL y CC). Luego, si la condición sine qua non de Podemos para no llevarnos a nuevas elecciones con su voto contrario a Sánchez es el tripartito y C's, la pieza indispensable (recordemos los cálculos anteriores) dice que votará en contra de esta opción, aunque podría favorecer un gobierno del PSOE en solitario es decir, el vetado por C's es Podemos y no el PSOE, ¿no debería de ser Podemos el más interesado en iniciar las conversaciones con lxs naranjas para intentar cambiar su voto negativo a su propuesta estrella e impepinable por, al menos, una abstención?

Pues no, contra todo pronóstico y lógica, las conversaciones con C's para conseguir su apoyo o, al menos, su necesaria abstención, es otro de los vetos que Podemos impone al PSOE para conversar con él. Luego, en última instancia, Podemos estaría llamando a un fracaso seguro en las votaciones de investidura de Sánchez a cambio de contar con su apoyo.
"No", dirán algunxs, "Podemos llama al entendimiento con las otras fuerzas que ya han anunciado su voto en contra al tripartito pero que, con su voto afirmativos o abstención, harían prescindible el de C's". ¿Y cuáles son estas fuerzas? Pues ERC y DiL. Es decir, que mientras que Iglesias veta a C's por ser la derecha (recordemos aquellos eslóganes de "ni de izquierdas ni de derechas", "centralidad del tablero", "transversalidad", con los que nació y se desarrolló la formación morada), estaría llamando a la colaboración y pactos imprescindibles con la (antaño socialdemócrata) rupturista ERC y, lo cual es aún más desconcertante, al más puro estilo CUP, con la derecha burguesa y corrupta de Convergencia. Por no contar con que Iglesias estaría dando también por hecho el apoyo de, la no menos derecha que C's, del PNV.
Con todo ello, hay quien pueda pensar mal y llegue a la conclusión de que, las condiciones de Podemos, están conducidas directamente a una imposibilidad manifiesta para los acuerdos imprescindibles y, por ende, para la investidura y a unas nuevas elecciones para dar el tan deseado sorpasso a los socialistas. El que aquí escribe no lo apuesta todo por esa rama pues, dejando a un lado las encuestas que no le dan tan bien dadas unas nuevas elecciones a los de Iglesias y que todas las encuestas que incluyen una proyección de escaños siguen dando al PSOE con entre 15 y 20 escaños por encima de los morados, fueran estos últimos tercera o segunda fuerza (sí, injusto, pero para cambiar esta injusticia, como tantas otras, es necesario un gobierno), el fracaso de la experiencia de las confluencias le pondría muy difícil a Podemos el reeditar estas coaliciones pues, seguramente, Compromis y En Marea y, en menor medida En Comú Podem, decidirían ir por su cuenta para poder conseguir sus deseados grupos parlamentarios. Además de que Iglesias tendría muy complicado explicar a la ciudadanía progresista el por qué de su negativa, no ya a apoyar un gobierno de izquierdas, sino siquiera a iniciar las conversaciones, mientras que sus socios de Compromis y el millón de votos que va detrás de Izquierda Unida sí que conversan con los socialistas y, seguramente llegado el momento, le darían su voto favorable.
¿Cuál sería su razón entonces? Tal vez lxs de Iglesias quieren jugar con los cerca de 3 meses (uno de negociaciones que ha pedido Sánchez y los otros dos de ley desde la primera investidura) que quedan hasta la disolución automática de las Cortes y mostrar una cara combativa y que no cede hasta, pasado un tiempo y con Sánchez habiendo perdido su investidura y, posiblemente, volviéndolo a intentar, dar su brazo a torcer "por el bien del Estado y de lxs españolxs". Tal vez sí o tal vez no.
Así todo, los juegos y los intereses particulares y partidistas han de quedar a un lado definitivamente. Después de cincuenta días sin gobierno a la vista, la situación política se comienza a desatascar y, todas las fuerzas con posibilidad de algún entendimiento, han de echar una mano de cara a la gobernabilidad del país incluyendo, por supuesto, la mayor parte posible de su programa en estos acuerdos necesarios y cediendo a otros, pues de eso se tratan las negociaciones y los acuerdos.
No sería una bonita carta de presentación para el multipartidismo ni para la "nueva política" que, en el primer Congreso desde su inclusión en la política nacional, España se viera abocada a una serie de elecciones cíclicas por verse traducida esta ampliación de la representación en un aumento de la ingobernabilidad y de la falta de diálogo y acuerdo.Luego los vetos han de quedar atrás y todos los partidos tienen que marcar como máxima prioridad en sus agendas aquello por lo que estuvieron pidiendo a la ciudadanía que introdujeran su papeleta en las urnas: cambiar España y la realidad de las españolas y españoles.
Todo lo demás, no será sino un juego que nadie comprenda y a nadie beneficie.
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