miércoles, 30 de noviembre de 2011

"Francisco Franco, estás nominado."

La Comisión de Expertos formada durante el último Gobierno Zapatero para consensuar el futuro del abominable Valle de los Caídos gigantesco monumento en el que descansa el dictador Francisco Franco, el falangista José Antonio Primo de Rivera y, paradójicamente, hasta 33.000 españoles asesinados por causa del primero, ha hablado, y ha establecido la recomendación de exhumar los restos del tirano y llevarlos donde la familia quiera o donde al Estado le parezca.
El Valle, creado para "perpetuar la memoria de los caídos de nuestra gloriosa Cruzada" (palabras provenientes de fuentes franquistas) podrá seguir conteniendo los restos de Primo de Rivera puesto que, al contrario que Franco, el cual murió 30 años después de acabada la guerra en su palacio, el hijo del otro dictador español del siglo XX si que murió fusilado durante el enfrentamiento bélico.
En referencia a los 33.847 españoles asesinados allí contenidos, la Comisión propone la creación de "una potente intervención artística con un memorial que recuerde a todos los fallecidos en la guerra" en el que se inscribirán todos los nombres, en la explanada del Valle, que iguale a todas las víctimas de cualquier bando ya que, hasta el momento, el Valle de los Caídos se ha mantenido como un monumento al franquismo, al mismo Franco y a los "caídos por Dios y por España", los fallecidos republicanos estaban allí, poco más o menos, para hacer bulto, y un gran bulto, pues la inmensa mayoría de los restos pertenecen a los esclavos republicanos utilizados para crear la tumba de su asesino.
Un momento tan histórico como necesario en este país que comenzaría  a impartir verdadera justicia e igualdad  y que acabaría con el absurdo de que un país, y más europeo, mantenga un monumento a su dictador 36 años después, queda condicionado a lo que la Iglesia diga, pues los restos de Franco se encuentran en la basílica perteneciente a este órgano. Parece evidente que la Iglesia no se negaría pues, si lo hiciera, dejaría claras sus inclinaciones para con el dictador y la dictadura.
Este momento, que debería de haber llegado mucho tiempo antes y que el ejecutivo socialista ha demorado hasta un momento en el que ya no puede ejecutar nada de lo que se decidiera, se encuentra con otro condicionamiento aun mayor: el 20N, y no en general, si no el de este año.
González Pons ponía en nuestra boca (en la de los españoles) esta mañana que nuestro problema no es Franco, si no el paro al tiempo que afirmaba que el ejecutivo absoluto del PP dejaría "un poco al lado el informe de los expertos" y que ellos no van a hacer lo que supuestamente hizo Zapatero, que fue "poner temas complejos, conflictivos y que dividen encima de la mesa para que los españoles no hablen de lo que realmente importa que es el desempleo". El PP, que no se ha caracterizado especialmente por su feroz crítica al franquismo (ni por su crítica a secas, ni por su condena), si no más bien por palabras como la de Mayor Oreja que considera el franquismo como "una época de gran placidez" (unas palabras que nunca ningún dirigente popular a condenado ni ha hecho a Oreja retractarse) o por continuar atacando a los partidos de izquierda y a a las asociaciones por la Memoria Histórica por abrir heridas al mismo tiempo que impiden cerrarlas o por querer hacer diferencias entre sendos bandos cuando a las inexistentes críticas de los populares al franquismo, y por lo tanto a los franquistas, podemos sumar las miles de críticas e insultos a la II República, y por tanto a los republicanos.
De un análisis de las palabras de González Pons podemos ver algo que era evidente y que ha nadie puede sorprender: que el PP no va a mover un dedo por llevar a cabo las recomendaciones de los expertos ni por cumplir con el gran deber que tiene este país con su pasado.
Que no sea sorprendente no quiere decir que sea aceptable, si no todo lo contrario, esta condenable actitud del Partido Popular hacia el franquismo contrasta con la actitud que se mantiene en Alemania hacia el nazismo; hace unos meses el gobierno de la conservadora Merkel derruyó la tumba del lugarteniente de Hitler incinerando sus restos y lanzándolos al mar Báltico para que no se pudiera convertir en un lugar de peregrinación nazi; además, en esta última semana la dirigente germana a revelado que va a tratar de cumplir con aquello que cree que debe a la historia de Alemania, la ilegalización del partido neonazi NPD.
Debería de hacernos pensar y reaccionar la diferencia entre el principal partido de la derecha alemana, la CDU de Merkel, al cual a nadie se le ocurriría acusar de nazi, o de protector del nazismo con el principal partido de la derecha española al que ya nadie le sorprende que se le ataque por defender e impedir el desmontaje del franquismo.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Rubalcaba presidente y el "¡Viva España!" de Bono

Alfredo Pérez Rubalcaba y Marcelino Iglesias han sido elegidos, por la Ejecutiva Federal del PSOE, presidentes y portavoces de los grupos socialistas en el Congreso y en el Senado respectivamente. A falta de un nuevo secretario general y con el actual preparando las maletas en Moncloa, Rubalcaba será quien replique a Mariano Rajoy en el debate de su investidura como presidente y quien actúe como voz del Partido Socialista en la Cámara Baja, pero con fecha límite. Esta elección como presidente del grupo, que cuenta con el rotundo respaldo de los líderes socialistas, incluida su posible principal rival en las primarias, Carme Chacón, mantendrá a Rubalcaba como portavoz hasta el momento en el que se celebre el XXXVIII Congreso socialista en febrero del próximo año, . A partir de ese momento, los puestos de Rubalcaba e Iglesias se pondrán a disposición del nuevo secretario general (o secretaria), con lo que, puede que abandonen su asiento, o puede que no.
Con la pérdida del gobierno, el presidente en funciones, Rodríguez Zapatero, a punto de abandonar la secretaria general y grabar su nombre en el apartado de ex-presidentes y un Congreso a tres meses vista en el que se producirá la renovación del partido, no había más opción que la del candidato a las elecciones como portavoz provisional del PSOE hasta nuevo aviso.


Al sur de la península y a toro "pasao", José Antonio Griñán, con la vista puesta en marzo, en las elecciones que pueden suponer la culminación del imperio azulón y la pérdida del último bastión socialista, o el fin del castigo al PSOE y el inicio de su recuperación, afirma que, tal vez, el fallo de la candidatura de Rubalcaba fue su imposición como único candidato a las inexistentes primarias a muy duras penas disimulada con la fortuita renuncia de Chacón. Una imposición con la que, aparentemente, todos los líderes nacionales y regionales estuvieron de acuerdo y a la que nadie se negó.


Más arriba y a la izquierda, el a menudo verso suelto Fernández Vara, afirma que "Aunque somos un partido laico, hay algo en lo que nos parecemos a la Iglesia: se está quedando sin vocaciones, en los templos se ve poca gente de menos de 50 años". Al mismo tiempo que se baja del carro de los posibles candidatos ataca esa afortunadamente ya desechada idea de vencer las elecciones a secretario general desde el mismo aparato. Apuesta por una reforma de los estatutos socialistas con la cual los militantes puedan elegir a su dirigente y por una regeneración del partido desde las bases.



En el centro (territorial y, según dicen, ideológico), José Bono afirmaba, en lo que parecía un claro ataque a Carme Chacón que el nuevo líder del PSOE debe de ser un "socialista no dogmático, un español sin complejos, que luche por el partido y sobre todo por los intereses de los españoles" y lo remataba diciendo que el secretario ideal debía de ser aquel al que no le diera vergüenza decir "¡Viva España!"; con esa habitual inquina malamente soterrada de alguno que otro dirigente antiguo  hacia los miembros del PSC, Bono lanzaba así un tiro que pretendía ser anónimo y que le ha salido por la culata, a la posible candidata catalana, la cual, como titular de Defensa y habitual tratante con los ejércitos anda todos los días arriba y abajo con los vivas al Estado en la boca. Y es que como dice Griñán, el origen no hace para nada al líder que necesita el PSOE, si no que lo hace su capacidad para haber ganado en el Congreso.


Mientras tanto, 8 días después de la victoria, el futuro presidente continúa sin dar señales de vida. Con tanto banquero y financiero pululando por Génova habrá que comenzar a temer por el estado de Rajoy, o por el Estado en general.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Domingo a fondo: la Primavera egipcia



El 11 de febrero del presente año, tras casi 30 años en el poder, el último faraón egipcio, Hosni Mubarak, era derrocado por su propio pueblo encabalgando el caballo de la revolución árabe. Pero la dictadura todavía no había tocado a su fin.

La primavera árabe comenzaba en Túnez a finales de 2010 con la Revolución de los Jazmines, Mohamed Bouazizi, joven tunecino, veía como la policía confiscaba su único medio para sobrevivir y sacar adelante a su familia: la venta ambulante. Bouazizi trataría de poner una queja a las autoridades locales, algo que le resultó inútil bajo la dictadura en la que se encontraba. Poco más tarde este joven se embadurnaría de pintura inflamable ante un edificio gubernamental y se prendería fuego, un fuego que no sólo acabaría con su vida semanas más tarde, si no que prendería la mecha de la revolución que culminaría con la explosión de los pueblos árabes contra sus tiranos en una veintena de países, arraigando profundamente en, por lo menos, seis de ellos.
El 4 de enero de 2011 fallecía Bouazizi a causa de sus quemaduras y nacía así el imparable movimiento que levantó al pueblo tunecino contra su tirano, Zine el Abidine Ben Ali. La primavera árabe comenzaba su andadura de forma completamente inesperada para Occidente, concentrado en su crisis económica y financiera, sin saber que hacer, pendiente de los movimientos de los manifestantes. Sin involucrarse en esta primera revolución los países europeos y norteamericanos felicitarían y animarían a los tunecinos tras el abandono del país y del poder de Ben Ali el 14 de enero, pero todavía seguirían en un segundo plano.
Esta rápida e inesperada revolución, que acabó con 24 años de dictadura, fue la primera ficha del efecto dominó que se desencadenaría. A partir de entonces los pueblos árabes comenzaron a coger fuerza, a manifestarse, a gritar contra sus tiranos y a luchar por la democracia. Esta revolución que podía haberse quedado en nada (pues Túnez es uno de los países más pequeños de la zona, con a penas 10 millones de habitantes) salpicaría a Marruecos, Argelia, Omán, Libia, Siria, Jordania, Yemen, Bareín... y al país árabe por excelencia, el que daría a la revolución las magnitudes que ha adquirido: Egipto.

A las penosas condiciones de vida, el altísimo nivel de paro, la poca preparación del país ante el salto demográfico (en 60 años la población se cuadruplicó, de 20 a más de 80 millones) con la consecuente falta de viviendas, los bajos salarios... se unía una ley de emergencia reinante en el país desde 1967 con Nasser en el gobierno, que dejaba sin valor a la Constitución, permitía la censura, daba un poder excesivo al cuerpo policial (de lo que derivó la animadversión mostrada por los egipcios hacia la policía) y prohibía las formaciones política que el regimen no aprobaba, centrándose en los Hermanos Musulmanes, a los que trataron de diezmar durante la dictadura (esta contención del islamismo es lo que hizo que Occidente hiciera la vista gorda con Mubarak y su falta de escrúpulos para con la democracia y los derechos humanos). Además, la corrupción del todopoderoso Partido Nacional Democrático, el partido de Mubarak (inexplicablemente aceptado en la Internacional Socialista, al igual que la Agrupación Constitucional Democrática de Ben Ali) produjeron un caldo de cultivo perfecto para la revolución de los egipcios.
Con esto, 11 días después de la caída de Ben Ali, el 25 de enero, más de 40.000 egipcios se echaban a la calle en El Cairo, Alejandría, Asuán, Suez, Ismailia, Mahallah y decenas de ciudades más, en lo que sería la manifestación más multitudinaria de los últimos 30 años: el Día de la Ira.
El gobierno censuraría a los medios y culparía a los Hermanos Musulmanes cortando el acceso a internet a los egipcios, lo que no impidió que este medio se convirtiera en esencial para la revolución y la organización de los (principalmente) jóvenes de Egipto.
En los días siguientes el gobierno usaría la violencia contra los ciudadanos quitándole la vida a varios de ellos, las revueltas siguieron aumentando su magnitud, siendo jaleadas por estas muertes, los Hermanos Musulmanes afirmaron su adhesión a este movimiento y el premio Nobel de la Paz, Mohamed el Baradei, considerado principal líder de la oposición, anuncio su vuelta desde el exilio para participar en las revueltas posicionándose como posible presidente transitorio si la caída de Mubarak se producía.
Ese mismo viernes, 28 de enero, desde la red social Facebook, se convocó la que debía de ser "la marcha de un millón de hombres"; cientos de miles de egipcios se lanzaron a las calles a luchar contra la dictadura, el Baradei encabezó la protesta en Guiza, siendo detenido por la policía; se desencadenaron enfrentamientos violentos entre las autoridades y el pueblo egipcio encarnizándose en El Cairo y en Suez, tomando los egipcios en esta última las comisarias y liberando a los detenidos. Hasta 20 personas fallecieron ese día. El ejecutivo de Mubarak, impresionado por la muestra de poder de su pueblo, hasta entonces adormilado por causa de la represión y el apoyo de los países occidentales, formaría un nuevo gobierno y anunciaría algunas reformas, demasiado tarde.
Al día siguiente el ejército, colocado en un pedestal por los egipcios al contrario que la policía, establecía un toque de queda que de nada serviría, pues ese día 29, 50.000 egipcios y egipcias se concentraron en la hoy archifamosa plaza Tahrir, la plaza de La Liberación; el pueblo se crecía por momentos, pues preveían una caída inminente del regimen.
Tras varios días de asentamiento en Tahrir, el 1 de febrero se convocó la marcha del millón de personas a la que asistirían entre uno y dos millones de egipcios clamando por la caída de Mubarak, desencadenando en los siguientes días en enfrentamientos entre defensores y contrarios del dictador en la plaza de la Liberación. El 4 de febrero se celebraría otra concentración multitudinaria, esta vez, enfrente del palacio presidencial.
Seis días después, el 10 de febrero Hosni Mubarak anunciaría en televisión que no renunciaba al poder hasta septiembre, pero que delegaba sus responsabilidad en su vicepresidente, Omar Suleiman, además prometía la reforma de la Constitución y la derogación de la Ley de Emergencia. Esto no calmo los ánimos del pueblo que seguía exigiendo la caída de Mubarak y que, desde aquel momento, contaba con el apoyo y la protección del ejército.
El 11 de febrero, en el llamado "Día de la despedida", circularon durante todo el día rumores contradictorios sobre la salida de Mubarak del país; aquella misma tarde, Suleiman confirmaba que Mubarak abandonaba el poder estableciéndose en la península del Sinaí (dentro de Egipto, pero alejado de El Cairo) y colocando a las Fuerzas Armadas a la cabeza del país con el mariscal Tantawi en la presidencia de la Junta Militar. 

En aquel momento los egipcios respiraban aliviados, en menos de 1 mes habían conseguido acabar con las tres décadas de dictadura de Mubarak y parecían dirigirse hacía una verdadera democracia pilotados por el Ejército al que idolatraban. 
Nueve meses después, los militares continúan en el poder, resistiéndose a ceder el poder íntegramente a lo que surja de la elección del pueblo.
En la última semana, de nuevo los ciudadanos egipcios se concentran multitudinariamente en la emblemática Plaza Tahrir, en la que exigen la renuncia del ejército y el paso del poder a un gobierno civil elegido mediante su voto. Este lunes 21 de noviembre el gobierno formado en marzo presentaba su dimisión en bloque tras 33 muertos y 1700 heridos por las protestas. La dimisión del gabinete, aunque importante, no deja de ser insignificante, puesto que cualquier gobierno que se forme estará bajo las órdenes de la Junta Militar, de la cual el pueblo pide la dimisión. A pesar de un inicio de las revueltas de las cuales los Hermanos Musulmanes se quisieron apoderar, los jóvenes laicos egipcios expulsaron al líder de este partido de la plaza Tahrir y se colocaron de nuevo a la cabeza de la revolución.
Mañana, lunes 28, se celebrará la primera ronda de las elecciones legislativas a la que seguirá la redacción de la nueva Constitución la cual deberá de ser aprobada en referéndum. Después de la aprobación, la Junta Militar cederá el poder a un gobierno civil que saldrá de las elecciones presidenciales que se celebren. Los militares pretendían alargar este momento hasta bien entrado 2013 pero, la gran presión de los egipcios llevó al mariscal Tantawi a asegurar que el traspaso de poderes se adelantaría hasta el próximo julio.
Tras unas semanas en la que se corría el peligro de que Egipto se viera inmerso en una nueva dictadura parece que el pueblo egipcio ha cogido de nuevo las riendas de la transición y encamina al país a la senda de la democracia y el fin de los gobiernos tutelados.

Algunos de los que durante la dictadura de Mubarak la toleraron porque reprimía el islamismo supuestamente radical, hoy, temen que, a la vista de la victoria de los islamistas moderados en Túnez con el partido Ennahda, y en Marruecos, esta misma semana, con el Partido Justicia y Desarrollo (reprimido por la monarquía totalitaria de Mohamed VI) en Egipto se impongan también los Hermanos Musulmanes, a pesar de las muestras de laicidad de las protestas de los últimos 11 meses. Venzan los islamistas o los partidos laicos es inconcebible que, desde los países democráticos, se quiera mantener a un gobierno militar que no representa a nadie por el temor a que venzan los que ellos no quieren que lo haga. Lo importante de que exista un gobierno civil en Egipto no es quien lo gobierne, si no el hecho de que exista, porque ello significa que los egipcios y las egipcias tienen voz y voto por fin, y son los garantes de su futuro y su gobierno. No se puede exigir a los egipcios lo que ni nosotros mismos hemos tenido, no se les puede exigir que pasen directamente de una dictadura de 30 años a una democracia de corte occidental, no se puede pedir a los egipcios que no quieran un gobierno musulmán en su gobierno cuando en el mismo núcleo de Europa, en Italia, todos los principales partidos políticos se declaran católicos o cuando no se sabe todavía los pasos que esos islamistas van a dar.

No debemos de infundir temor a los egipcios hacia la democracia, debemos animarles a luchar por ella igual que antes se hizo en este país y en muchos otros, debemos de apoyar las ambiciones de libertad de la primavera árabe, de la tan esperada lucha de los ciudadanos africanos contra sus dictadores. Hoy más que nunca debemos de apoyar la democracia que se avecina.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Alemania ya no es intocable

La considerada locomotora de Europa, la inexpugnable Alemania, ve como se resquebraja por primera vez ese velo todopoderoso que le rodeaba. Se abren dos frentes, nunca vistos por Alemania, estos últimos días.
Por un lado, el Tesoro alemán del Gobierno de la canciller Angela Merkel fue incapaz de colocar los 6.000 millones de deuda en bonos a diez años que subastaba, tan sólo consiguió la compra de poco más del 60% y a un interés más alto que en las anteriores ocasiones. Este revés, hasta el momento reservado a los países del sur por su mal manejo de la crisis, pone a Alemania con los pies en la Tierra y la reúne con el resto de países del Euro acosados subasta tras subasta por este mismo hecho. Esto se debe de sumar a las predicciones de los economistas que ven un desplome del crecimiento de Alemania, llegando a estar por debajo del de España, incluso en recesión durante un breve periodo de tiempo.


Por otro lado el Gobierno de la Unión Europea, encarnado esta vez en Jose Manuel Durao Barroso, deja de bailarle el agua al país germano y le planta cara (dentro de lo que puede suponer plantarle cara a Alemania) por su cierre en banda a la creación de los eurobonos. Alemania, junto con otros países como Finlandia y Suiza se niegan en redondo a la creación de estos bonos apoyados, no tan sólo por los países más afectados por esta crisis (España, Italia, Irlanda, Portugal) si no también por países del núcleo duro del Euro: Bélgica, Luxemburgo y, casi inaudiblemente, de algún modo, también Francia, que comienza a verse seriamente acosada por los mercados. Estos eurobonos supondrían un gran paso (de los muchos que se deben de dar todavía) para solucionar el problema de las subastas de deuda de los países. Con estos bonos, sacados a subasta por el conjunto de los países Europeos, se conseguiría paliar la desconfianza de los mercados hacia los países periféricos (una desconfianza retroalimentada por esos mismos mercados) gracias a la gran confianza que aportarían los grandes países y la cohesión de todos los estados; con esto se ayudaría a los países que peor parados están saliendo de la crisis a reducir los altos niveles de interés que se están viendo obligados a pagar por su deuda, y así reservarlo para sus propias arcas lo que ayudaría también a solucionar una de las obsesiones de Alemania, el déficit.
Como Durao Barroso decía ayer, Alemania ya se ha visto obligada a ceder por el bien común en muchos temas que se negaba a aceptar, como permitirle comprar deuda a los bancos, crear el fondo de rescate o usar este fondo para rescatar a Grecia, Irlanda y Portugal, tarde o temprano, los eurobonos se unirán a esas decisiones que Merkel veía "extraordinariamente inapropiadas" y que finalmente se han realizado para garantizar el bien de todos los países, y no solo del germano.


Con el consentimiento de Merkel o no, la Unión Europea se enfrentará en el próximo año a un cambio mucho más importante en esta crisis que la creación de los eurobonos; Merkel y Sarkozy asistían hasta el momento como espectadores imperturbables al chorreo de líderes destituidos en las urnas (o no) por su pueblo, en unos meses ellos se enfrentarán a esa prueba a la que llegan con unas perspectivas tan negras como Sócrates en Portugal o Rubalcaba en España, con las elecciones regionales abrumadoramente perdidas por Merkel en pro del SPD y Los Verdes y las cantonales francesas dejando a la UMP de Sarkozy 17 puntos por debajo del PS todo parece apuntar a lo inevitable de un nuevo capítulo de la crisis económica y financiera en Europa. El capitulo en el que los líderes de la derecha, hoy en día reinantes en la inmensa mayoría de la zona Euro, son obligados a dejar paso a una dirección socialdemócrata de la UE y de la crisis que debería dar un enfoque completamente distinto al manejo de la misma y a las medidas llevadas a cabo para paliarlas.
Merkel podrá negarse a lo que le piden desde los demás países, pero no podrá ignorar lo que le impongan sus ciudadanos.

martes, 22 de noviembre de 2011

La derecha se desmelena en Cataluña

Tras convertirse por primera vez en la fuerza más votada en Cataluña en unas elecciones generales y un año después de llegar de nuevo a la presidencia de la Generalitat, CiU y el presidente catalán Artur Mas sacan finalmente la gran tijera de los recortes. Con los "tímidos" recortes comenzados durante estos últimos meses, principalmente en Sanidad, la derecha nacionalista catalana se desmelena y lo muestra en el paquete de ajustes para 2012. Después de la bajada al salario de los funcionarios de un 5% en mayo pasado por el gobierno central a los funcionarios, Mas se prepara a rebajar de nuevo su sueldo, sin precisar por el momento cuanto. Haciendo referencia a la herencia recibida (¡un año después!) también va preparando a los catalanes para una ronda de privatizaciones y una subida de los impuestos sobre el agua, las tasas universitarias, el transporte público y (posiblemente) a la gasolina.
Pero lo más preocupante es la introducción de una tasa que grabe las recetas farmacéuticas dispensadas en la sanidad pública (supuestamente para evitar abusos) lo que deja la puerta abierta al copago en Cataluña y en el resto de España.
Lo público comienza a resentirse de verdad y todavía le toca enfrentarse a cuatro años de gobierno popular. A pesar de lo penoso de la noticia no es para sorprenderse, ya que el 20 de noviembre, los españoles pusieron al lobo a cuidar de las ovejas.

Resaca electoral: el segundo día.


Dos días después de la victoria del Partido Popular y la hecatombe del Partido Socialista sendos partidos comienzan a moverse.
Desde el PP se quiere lo antes posible el traspaso de poderes y se aboga por formar el nuevo Gobierno antes de Navidad, así como haber aprobado antes del verano la nueva reforma laboral, la ley de transparencia, la de estabilidad presupuestaria y la de apoyo a los emprendedores. Además, avisan de que se reunirán con todos los partidos con representación parlamentaria salvo con los 7 representantes de 333.000 vascos y navarros: Amaiur. Apenas ha habido declaraciones de los líderes populares, ni mucho menos previsiones de bancarrota o de encontrar las arcas vacías cuando lleguen al Gobierno (a excepción de la siempre peculiar Esperanza Aguirre) puesto que, al contrario que en las autonómicas y municipales, ya no necesitan recurrir a esto para seguir desgastando al Gobierno y enzarzando a los mercados con la economía española ya que, de ahora en adelante, los que deberán lidiar con esa dañada economía serán ellos y no les conviene dar esos "sustos".
Así, mañana comenzarán las reuniones entre los representantes del partido gobernante y del del futuro gobierno, Sáenz de Santamaría por el PP y Jáuregui por el PSOE.
Por otro lado, en el PSOE, aun ojiplático y con el pie a medio cambiar, el proceso para elegir al sucesor o sucesora de Zapatero se abre camino a toda máquina. Tal y como anunciara el aun presidente en funciones, este sábado 26 de noviembre se llevará a cabo la celebración del Comité Federal que desembocará en el congreso ordinario de Sevilla los días 10, 11 y 12 de febrero del que saldrá el nuevo secretario general del Partido Socialista y el nuevo programa en el que se basará el refundado PSOE.
En el partido comienzan a ser cada vez más las voces (como la del madrileño Tomás Gómez) que exigen que de esa regeneración del partido no se encarguen las élites del partido, sino todos los militantes y simpatizantes quienes deberían elegir a su nuevo secretario general.
A día de hoy nadie a dado un paso al frente para presentar su candidatura a la secretaría general, pero ya empiezan a circular los nombres de los posibles candidatos.
El gran y solitario perdedor del domingo, Alfredo Pérez Rubalcaba es requerido por las bases para liderar al partido, según Elena Valenciano; sería un error encargar la regeneración del partido a uno de los pocos supervivientes de la era felipista, miembro de ese grupo de antiguos dirigentes que deberían de abandonar la dirección para que esa regeneración sea posible, un Rubalcaba que antes de postularse como candidato a las elecciones del 20N anunciaba su más que posible retirada de la política no puede ser el futuro del partido y debe saber ceder el paso a las nuevas generaciones.
La frustrada candidata, Carme Chacón, sigue figurando en la inmensa mayoría de las apuestas socialistas sobre los futuribles candidatos, algo que no se ha molestado en desmentir ya que se da por descontado que, tras renunciar a su carrera por la candidatura a las pasadas elecciones más por obligación que por convicción, quiera liderar el partido en su nueva etapa. Su juventud, sus fundamentos zapateristas y el hecho de poder ser la primera secretaria general son una gran baza que se enfrenta con su militancia en el PSC (Partit del socialistes de Catalunya) y no en el PSOE, lo que amenaza con restarle apoyos.
A estos dos ya consagrados candidatos se unirían dos militantes del Partido Socialista de Euskadi.
Por un lado el lehendakari Patxi López (al que ya se quiso dibujar como candidato al 20N), que, con unas elecciones vascas previstas para 2013 y los partidos nacionalistas, PNV y Amaiur, crecidos tras su victoria el domingo en Euskadi y pidiendo el adelanto de las elecciones, se ve amenazado con salir requemado de esta situación. A esto hay que sumar el interés mostrado, reinante por su ausencia, por dar el salto a la política nacional y, aun menos, a la secretaria general.
Por otro lado está el, durante dos años, secretario general del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso, Eduardo Madina que, al igual que Carme Chacón, puede presumir de juventud (aun más que la catalana) y zapaterismo; pero unas declaraciones suyas esta misma mañana en La Sexta desmentían la posibilidad de su candidatura.
Para finalizar está Guillermo Fernández Vara, el expresidente extremeño, expulsado del Gobierno por el no apoyo de Izquierda Unida a su candidatura el pasado 22M, un posible candidato con falta de perfil para convertirse en líder nacional.
Tan sólo se puede hablar de elucubraciones, unas elucubraciones que se irán aclarando conforme pase el tiempo (quizás no mucho). El PSOE se juega mucho en el congreso ordinario del próximo año, debe de desmontarse y volverse a construir a la izquierda de donde han estado estos últimos dos años regenerándose de pies a cabeza dejando paso a la nueva generación de socialistas que deberán de llevar las riendas del partido, nada de viejas caras, un nuevo PSOE debe de estar formado por nuevos socialistas. Debe de abrirse por completo dando voz y voto a todos los militantes y simpatizantes mostrando que realmente no tienen miedo a lo que diga el pueblo. Sólo haciendo todo esto conseguirá poder mirar al futuro, sólo entonces podrá mirar sin miedo a los próximos comicios.

domingo, 20 de noviembre de 2011

20N el resultado

A las 23:48 de la noche del 20 de noviembre, con un 98,74% de los votos escrutados España se enfrente a su cuarta mayoría absoluta, la segunda del PP y, también, la segunda más alta de la democracia, tan sólo por detrás de los míticos 202 diputados de Felipe González en el 82. El Partido Popular es el claro vencedor de estas elecciones con una mayoría más que absoluta (186 escaños) a pesar de haber sacado poco más de 300.000 votos más que en 2008, con lo que no se puede apuntar al PP como ganador, si no que hay que buscar al perdedor para explicar esta victoria: el Partido Socialista se hunde en lo que es su peor resultado de toda la democracia con menos del 30% y de los 7 millones de votos tras la huida de 4 millones y medio de votantes quedándose en los 110 escaños. El PSOE pierde en todas las Comunidades Autónomas dejando como vencedora a CiU en Cataluña, a Bildu en Euskadi y un empate técnico en Asturias con el PP, el resto del territorio se tiñe de azul. En lo municipal los socialistas tan sólo se imponen en Barcelona y Sevilla, dejando a parte una serie de hasta 7 empates.
El resto de los votos se desgranan en otros 11 partidos.
Comenzando por la tercera fuerza parlamentaria en número de diputados que es CiU con 16 escaños y casi un millón de votos. Izquierda Unida recava medio millón de votos de las filas socialistas y se hace con 11 sillones y 1,6 millones de votantes. En número de representantes Amaiur se estrena siendo la cuarta mayor fuerza de la Cámara Baja con 7 diputados. UP&D consigue más de un millón de votos y 5 diputados, el mismo número que el PNV. Hay que bajar hasta los dos diputados para encontrar a los nacionalistas catalanes de Esquerra, a los gallegos de BNG y a los canarios de CC. La alianza de Compromís y Equo en la Comunidad Valenciana se hace con un escaño al igual que el Foro Asturias de Cascos y a Geroa-Bai. Con más de 200.000 votos Equo se quedaría sin entrar en el Congreso por si sola.
Este es el Congreso que se dibuja para los, en principio, próximos 4 años, un Congreso con una mayoría absoluta del Partido Popular y un Mariano Rajoy como presidente.
Tras este día de comicios cada partido debe encarar distintas bestias. El PP deberá de hacer frente a la crisis y el PSOE, tras la hecatombe, debe afrontar este bofetón de los electores y entender lo que éste significa. El Partido Socialista debe regenerarse y convocar un congreso más pronto que tarde (se puede hablar de esta misma semana) en la que el partido comience a renovarse incluso antes de que se convoquen las nuevas Cortes, debe de abrirse a una nueva generación y replantearse a si mismo y a sus postulados dando el giro a la izquierda que sabe que debe de dar y que tanto sus integrantes como sus votantes (y los que hoy no le han votado) le demandan; el PSOE debe de erigirse de nuevo como el partido de la izquierda y de los trabajadores y rearmarse para los próximos comicios reinventándose de nuevo.


Tras esta noche España se enfrenta a una mayoría absoluta del PP y los españoles nos enfrentamos a mucho más.


Fechas: ¿1993 ó 2000?

Desde que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero convocara las elecciones anticipadas con todas las encuestas en contra del PSOE (y aun tendrían que ponerse peor), dos fechas han salido a flote cuando se hablaba del resultado del Partido Socialista . 
La primera, el año 93; tras 11 años en el poder Felipe González acosado por la crisis, la corrupción y los escándalos se enfrentaba a unas elecciones en las que todos los sondeos pronosticaban una debacle del PSOE en pro del Partido Popular de José María Aznar, hasta 14 puntos de distancia había entre los dos partidos. El 6 de junio González daría la sorpresa y se impondría como vencedor con casi un millón  de votos más que su rival (3 años después vencería Aznar por apenas 300 mil votos).
La otra es el año 2000, Felipe González había abandonado la secretaría general y Aznar llevaba 4 años gobernando en minoría con el apoyo de CiU, PNV y CC, en esas elecciones se presentaba un escasamente conocido Joaquín Almunia con un PSOE en ebullición y unos votantes desmovilizados, ni su pacto a última hora con Izquierda Unida consiguió movilizar a los votantes y evitar la debacle del Partido que se quedaría con el menor número de diputados desde el 79: 125.
Hoy se habla de esos 125 diputados de Almunia como un suelo que evitaría al PSOE y a Rubalcaba hablar de hecatombe y continuar de forma medianamente digna como principal partido de la oposición, un suelo que muchos ni si quiera creen poder conseguir alcanzar.
Con las encuestas en contra del PSOE desde hace meses dando más de 10 puntos de distancia entre ellos y el PP y el electorado socialista desmovilizado todo parece vaticinar un inevitable e importante tropezón de los socialistas y una mayoría, posiblemente absoluta, del PP al igual que en el año 2000.

Pero también en el 93 González se dirigía al abismo y era imposible evitarlo.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Que las ansias de futuro no nos hagan renegar del pasado


De sus 11 años como secretario general del Partido Socialista Obrero Español y sus cerca de 8 años como presidente de España quedarán para la historia dos imágenes antagónicas de José Luis Rodríguez Zapatero.
La primera, aquella de 2004 y la campaña electoral de 2008, la del camino de rosas que fue la primera legislatura entre el presidente y el grueso de la ciudadanía, la de los "artistas de la ceja" defendiendo la alegría junto a Zapatero, la de un presidente fuerte, la del presidente más votado en la historia de la democracia y el que llevó al plano laboral de este país a lo más cerca que ha estado nunca del pleno empleo. La imagen de un hombre mirando a millones de personas que creían en él, diciéndoles: "No os fallaré".
Por otro lado está la del Zapatero desde mayo del año pasado hasta hoy, un Zapatero carcomido por la crisis y por la presión de las circunstancias, criticado, incluso insultado, a derecha e izquierda, denostado por un amplísimo sector de su pueblo, un presidente al que su partido casi evita nombrar cara a las elecciones, acosado por el fantasma de los 5 millones de parados. La imagen de un presidente agotado y, aun sin decirlo, deseoso de llegar ya al final, que hace apenas una semana se declaraba como principal culpable de la situación del país.

Y es que no se puede hablar en este país de derechos sociales sin tener en cuenta a José Luis Rodríguez Zapatero.

Comenzando por el principio, por la historia, por la memoria de éste país, por su memoria histórica. Durante la primera legislatura de Zapatero se creó la Ley de Memoria Histórica; a pesar de aquellos que, al mismo tiempo que acusaban al presidente de querer diferenciar entre vencedores o vencidos, afirmaban que el franquismo había sido una época de "gran placidez" o equiparaban a los defensores del legítimo régimen republicano salido de las urnas con aquellos que, mediante un golpe militar y con el apoyo de las armas, sumieron este país en la más absoluta oscuridad dictatorial durante cuatro décadas, a pesar de éstos, digo, se creó una ley que trató de romper esa barrera invisible que hacía intocable el tema de la dictadura franquista y gracias a la cual se seguía (y se sigue) conservando los restos del dictador en un gigantesco monumento al tirano en el que descansa rodeado por aquellos a los que asesinó y por el hijo del otro dictador que le tocó sufrir a España en el siglo XX, José Antonio Primo de Rivera; monumento en el cual, año tras año, se permite a sus rancios seguidores (seguidores del difunto, no del monumento, a pesar de la aclaración no sé que tendría menos sentido) reunirse y cantar, juntos como hermanos, brazo erguido mediante, sus cánticos más que obsoletos.
Con esta ley se establecieron puntos tan sencillos y lógicos como que el Estado ayudaría  a la localización y exhumación de las víctimas de la represión franquista, de aquellas víctimas a cuyas familias se impidió darles una digna sepultura después de fusilarlos; se instaba a las instituciones a retirar los miles de símbolos franquistas (esculturas, nombres de calles, alcaldías honoríficas...) que salpicaban las ciudades y los pueblos españoles aun 30 años después del fin de la dictadura (aun así hoy en día, no sólo no han desaparecido todos estos símbolos si no que algunas calles están siendo rebautizadas con nombres de la dictadura); se disponía la despolitización del Valle de los Caídos y, en este último año, se formó un consejo para decidir el futuro del monumento y la conveniencia de extraer los restos de los dictadores y de los republicanos fusilados. Es decir, mediante esta ley, el gobierno Zapatero se dispuso a limpiar una herida que nunca se ha llegado a cerrar para que pudiera cicatrizar por si sola y aclaró que este país no se puede basar sobre el olvido, el perdón obligado y la amnistía de los golpistas, sin los cuales, no habría ninguna herida que cerrar.

Durante los primeros cuatro años también se creó la archifamosa ley que permitía el matrimonio entre personas del mismo sexo, lo que le valió a Zapatero el reconocimiento del panorama internacional y puso a España en la cabeza mundial de los derechos del colectivo LGTB (tan sólo Holanda, Bélgica y Canadá lo habían aprobado hasta aquel momento). Con esa ley se puso fin a una discriminación histórica y ha permitido que, hasta el día de hoy, más de 20000 parejas homosexuales hayan podido, al igual que cualquier otra pareja, formalizar legalmente su amor mediante la unión en matrimonio. También se legalizaría la adopción de niños por parte de estas parejas. Desde la derecha (Partido Popular, con la honrosa excepción de Celia Villalobos, y Convergència y Unió salvo dos diputados) se votó en contra de esta legalización. ¿Por qué estuvieran en contra del matrimonio homosexual? En absoluto; la verdadera razón es que, en su empeño en convertirse en cruzados en defensa de la Real Academia Española, puesto que la RAE define el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer, los homosexuales no tienen derecho a llamar a su unión matrimonio y, por consiguiente, estos partidos no podían decir "si" a la ley. Conclusión: la RAE tiene la culpa de que votaran en contra.
En el cara a cara del pasado martes entre Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba pudimos escuchar como el conservador afirmaban que en el programa del PP de 2004 estaba recogido el derecho de los homosexuales, no a matrimonio, pero si a las uniones de hecho. Es falso, en el programa del Partido Popular se recogía lo siguiente: "una ley reguladora del contrato de unión civil estable inspirada en los principios de libertad, seguridad jurídica y respeto a la intimidad que ampare las situaciones de las personas que quieran formalizar su convivencia estableciendo los efectos jurídicos que deseen atribuirá la misma"; por ningún lado se menciona, ni las uniones de hecho ni a la personas del mismo sexo. Por otro lado, el PP tiene recurrida esta ley ante el Tribunal Constitucional desde hace años, por lo que es posible que si Rajoy llega a Moncloa no tenga que tocar esta ley pues, con la mayoría absoluta de la que se supone que gozará, al renovar el TC con una mayoría de jueces conservadores, sería este Tribunal el que desactivara la ley.
Incumbiendo también al colectivo LGTB se aprobó la ley de identidad de género por el cual se permitía cambiar el nombre y el sexo en el DNI de las personas transexuales sin la necesidad de operarse.

Se aprobó también la nueva ley de interrupción voluntaria del embarazo en 2009, por la cual esta prestación se volvía pública y gratuita y se permitía el aborto durante las primeras 14 semanas sin tener que alegar un porqué, consintiendo además que las mujeres puedan tomar esta decisión a partir de los 16 años por si solas y sin la necesidad de la aprobación de los progenitores (que con la anterior ley tenían derecho a decidir si su hija tenía o no ese bebé).

Durante los gobiernos Zapatero vieron la luz la ley contra la violencia machista y la ley de igualdad de trato que, junto al primer gobierno paritario de la historia de este país, dieron un gran empujón a la verdadera igualdad entre el hombre y la mujer, aun quedando mucho trabajo por delante. Proporcionaron una mayor protección a las mujeres maltratadas, lo que ha ayudado a disminuir su número y lucharon contra la desigualdad. Aunque el mayor logro en este campo fue el de la creación del Ministerio de Igualdad con Bibiana Aído (la ministra más joven y a la vez más denostada por la derecha en la historia de la democracia) a la cabeza, que impulsó las leyes anteriormente citadas. Desafortunadamente este Ministerio se suprimió convirtiéndolo en Secretaría de Estado e integrándolo en el Ministerio de Sanidad y Política Social tras la reestructuración del gobierno en octubre de 2010.

A pesar de que se haya anunciado a bombo y platillo desde la derecha (y también desde la izquierda, pero con distinta motivación) que el gobierno ha congelado las pensiones durante 2011 (obviando que las más bajas y las no contributivas han seguido aumentando) durante el milagro económico del ex-presidente Aznar las pensiones no subieron más que un 4% de media, durante los 8 años de gobierno socialista han aumentado un 27%.

Zapatero creó la Ley de la Dependencia, proporcionando a discapacitados, ancianos o personas dependientes asistencias tales como servicios de prevención, de teleasistencia y de ayuda a domicilio, servicios de centros de día y de noche, servicios de atención residencial, prestaciones económicas... Esta ley se ha visto torpedeada desde las Comunidades bajo gobiernos de signo conservador llegando a quedar casi desactivada en, por ejemplo, la Comunidad de Madrid. Además, con Zapatero se llevo a cabo el mayor gasto social de toda la historia de España.

Se ratificó el conocido como "cheque bebe" con el cual se abonaban 2500€ a aquellos que decidieran tener un hijo. Esta medida, ideada para aumentar los nacimientos se mantuvo durante 3 años, mientras que la crisis económica lo permitió. En esta ocasión, de nuevo PP y CiU, se abstuvieron, eso sí, en el momento que el gobierno eliminó esta prestación, el PP recriminó al gobierno por haberlo hecho al mismo tiempo que le exigía más recortes.

Además, Zapatero, agnóstico declarado, ha sido el presidente más calumniado y acosado por la Iglesia católica apostólica y retrógrada por encima de cualquier otro (si, sorprendentemente también por encima de Aznar) por su laicismo y por su ímpetu en ordenar el país: el Estado en el sitio del Estado y la Iglesia en el sitio de la Iglesia; y por querer equiparar todas las creencias religiosas, incluso la no creencia.

A esto hay que añadir un aumento en las becas y las ayudas para el acceso a la educación, la ampliación del presupuesto para el I+D+i (Investigación, Desarrollo e Innovación), el regreso de las tropas de Iraq nada más tomar el control del gobierno, la aprobación del Estatut d'Autonomia de Catalunya, la descentralización de ciertas competencias tal y como se establecía en los Estatutos, la creación de la asignatura Educación para la Ciudadanía en cumplimiento con la recomendación del Consejo de Europa en el año 2002 (una asignatura denigrada hasta el infinito por los sectores más conservadores y por la Iglesia por el supuesto papel que adquiere el Estado asumiendo la educación moral de los individuos, o mostrando que pueden existir familias de todo tipo no tan sólo compuestas por un padre y una madre y por su fin laicista)...

A pesar de todo ello la economía ha nublado la mente de los españoles borrando todos los logros sociales del aun presidente Zapatero. Los casi cinco millones de parados y la sensación de que los recortes y las medidas impopulares no han servido para nada han vuelto a la ciudadanía contra su presidente jaleados siempre por la oposición (a izquierda y derecha, como decía al principio del artículo). Tras 3 años de crisis, para saber si estas medidas han servido de algo podemos echar un vistazo a los países periféricos del Euro, a los malintencionadamente denominados PIIGS (cerdos en inglés), Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y "Spain". ¿Que ha sido de ellos? Grecia, cercana a la bancarrota fue la primera en ser rescatada, después vendría otro rescate, el primer ministro Papandreu que recibió una herencia envenenada con las cuentas manipuladas del anterior gobierno conservador se ha visto obligado a dimitir estos últimos días. Irlanda fue la siguiente en caer en este dominó europeo, tuvo que ser rescatada y el presidente, conservador, dimitió. Le siguió Portugal, dirigido por el socialista Sócrates, el rescate se cernió sobre él y Sócrates se vio obligado a dimitir. Italia es hoy el centro de atención de todo el mundo, con todos los niveles a la misma altura que lo estaban cuando los demás países se vieron obligados a pedir el rescate, este país demasiado grande para caer y demasiado grande para ser rescatado está al borde del abismo, Berlusconi anunció ayer su dimisión. ¿Y qué hay de España? La eterna candidata a ser la próxima pieza en caer (se dijo que al caer Portugal faltarían días para que cayera ella, después se dijo que que Italia callera era imposible, y que mucho antes ya habría caído España...) se mantiene todavía de pie, con más de un 20% de paro y una economía que de nuevo está al borde de la recesión, pero, lo importante: todavía sigue en pie; llevando a cabo todas las reformas a las que se ha visto obligado a tomar, Zapatero ha ido alejando a España del abismo consiguiendo terminar con todos los "deberes" mandados desde la UE y Alemania antes de concluir su gobierno logrando que, por primera vez desde el inicio de la crisis, tras una reunión del G-20 España no sólo no fuera el centro de atención si no que no se le mandara ningún "deber" más.
Aun pudiéndole acusar de haber negado la crisis en un principio, de no haber pinchado la burbuja inmobiliaria a tiempo, de tomar medidas duras... Zapatero ha conseguido mantener al país en pié lejos de la intervención y del rescate que tanto le hubiera gustado a la derecha y, si, adelantando las elecciones, nada más y nada menos que 4 meses.

Es por todo ello por lo que no se puede consentir que José Luís Rodríguez Zapatero sea tratado como un paria incluso dentro de su propio partido, por lo que hay que reivindicar su grandísimo trabajo para con los derechos sociales de tod@s l@s españole/as, por lo que luchar por la imagen del presidente más social de la democracia. Es por todo ello por lo que mirando al futuro del 20-N no podemos ni debemos renegar del pasado de los gobiernos Zapatero, porque las crisis económicas tienen un principio y un final pero las leyes y los derechos instaurados, con nuestra defensa, son para siempre. Pasados unos lustros comprobaremos como José Luis Rodríguez Zapatero fue uno de los mejores sino el mejor presidente del país, pasado el resentimiento de la crisis quedará el orgullo de ver todo lo logrado en lo social, en nuestros derechos.

Es por todo ellos por lo que hoy no sólo se puede decir con la cabeza bien alta que se es socialista si no que, del mismo modo, se puede decir: "¡Soy Zapaterista!"

jueves, 10 de  noviembre de 2011